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jueves, 30 de octubre de 2008

Arte, vino y gastronomía



Las creaciones de Vicente García Plana, los Vinos de Enate y la gastronomía del Corte Inglés, maridan a la perfección

Cada botella de vino, o por ser más exactos, su contenido, produce en cada uno de los que disfrutan de ella sensaciones diferentes y únicas. Esta es la filosofía de un artista, Vicente García Plana, para crear su colección de Etiquetas Imposibles.

La historia comienza en la muy vinícola tierra del Somontano aragonés, concretamente en las jóvenes bodegas de Enate.

Vicente García ha sabido crear una fantástica historia en tres dimensiones en el exiguo espacio de una botella. Y con estas creaciones ha realizado una exposición o, por decirlo con palabras más actuales, una sugerente instalación, en la que todos estos capítulos forman un libro virtual que habla de amor, de amistad, de emociones, de todo aquello que los humanos somos capaces de vivir en la ceremonia que se oficia alrededor de una botella de buen vino.

Su colección de Etiquetas Imposibles puede verse estos días en el Club del Gourmet de

El Corte Inglés. Y con este motivo se han presentado en el restaurante de los grandes almacenes los vinos de Enate. Ha sido en el transcurso de una comida en la que se ha realizado un sustancioso maridaje entre los caldos de la bodega aragonesa y los suculentos platos que a propuesto Osvaldo, el vanguardista cocinero de El Corte Inglés. Para un delicado y delicioso Paté de perdiz con puré de alubias y albaricoques, se ha propuesto el Enate Rosado, un caldo joven y muy afrutado donde destacan los aromas de la fruta y que algunos de los asistentes compararon con nuestros Prieto Picudo.

Para las patatas con langostinos, receta recuperada de la mejor tradición asturiana, el Enate Chardony, un vigoroso blanco criado con mimo en barricas de roble francés. Por su parte el Compacto de morcilla y manzana, una creación sublime del artista de los fogones, fue acompañado de un original Enate Syrah Shyraz, elaborado teniendo como ejemplo los caldos que con esta variedad se hacen en Francia y Australia. Y, finalmente, con el Morro de ternera en salsa vizcaína, los presentes se dieron la satisfacción de degustar uno de los vinos estrella de la bodega, el Enate Reserva 2005.

Enate comenzó su aventura vinícola en el año 1991, con el objetivo de elaborar vinos de la mayor calidad dentro de la Denominación de Origen Somontano. Es un ambicioso proyecto que continúa sorprendiendo con sus caldos de altísima calidad que siempre están hermanados con los artistas, ya que cada una de las botellas del catálogo de la bodega lleva una etiqueta diseñada por un pintor distinto. Incluso su gran reserva, que solamente se elabora en las cosechas excelentes, cuenta con una etique distinta para cada añada. La del 2005, que salió al mercado recientemente pertenece a Canogar. Mientras que en años anteriores las han firmado artistas tan relevantes como Chillida, Saura, Tàpies o Broto.

El arte, el vino y la buena cocina fueron capaces de acercar a los asistentes a una atmósfera diferente, llena de sugerencias y recuerdos, de debates y acercamientos, de sabores, texturas y aromas… el arte y una buena mesa consiguen siempre hacer que las crisis, por duras que sean, queden aparcadas en un rincón, aunque sólo sea por un breve periodo temporal.

lunes, 27 de octubre de 2008

(Esther Santás)Un ojo leonés sobre Tokio


La fotógrafa leonesa Esther Santás expone en la Galería

Desde sus comienzos uno de los secretos de la fotografía es la originalidad del los motivos retratados, así se explica fácilmente la cantidad de instantáneas de países lejanos que vemos habitualmente en los concursos. Quizá por eso la leonesa Esther Santás ha cogido sus bártulos y se ha ido ni más ni menos que a Japón.

Pero su viaje a Extremo Oriente no ha sido para fotografiar pagodas, o para retratar a delicadas bailarinas en kimono. Santás, que viajó en compañía de un grupo de arquitectos, ha querido capturar las imágenes que mejor definen a las grandes urbes japonesas, esos conglomerados de edificaciones modernas y antiguas que marcan la diferencia de las grandes ciudades de aquel país con las occidentales.

Esther Santás ha trabajado desde dos perspectivas muy distintas, por un lado muestra al espectador visiones espectaculares donde se puede apreciar el complicado entramado de las grandes ciudades niponas, su dédalo de calles, sus muros de rascacielos… todo un ejercicio de geometría diseñado para que los millones de personas que habitan, por ejemplo, Tokio, puedan desenvolver su vida cotidiana.

Por otro lado, la fotógrafa muestra una gran sensibilidad al presentarnos pequeños detalles, rincones en los que juega con la luz y las sombras. Son espectaculares sus instantáneas de los relieves que en las calles japonesas sirven de señalización a las personas invidentes. E, indudablemente intimistas, algunas tomas de esquinas y fragmentos de edificios en las que la artista muestra la otra cara de la enorme metrópoli.

Ha querido Santás dejar claro que en Japón no separan la arquitectura antigua de la más innovadora, y en algunas de sus fotos presenta esquinas en las que conviven, en oriental armonía, lo viejo y lo nuevo, lo ancestral con lo futurista.

Completan la exposición algunos divertidos, aunque no por eso menos rigurosos, trabajos de ingeniería digital, en los que, con un tono evidentemente lírico, presenta auténticos poemas en imágenes.

Y todo esto en el pequeño espacio de la peluquería Galería, en la calle del Conde Luna, número 7. Un paso más en la ya larga carrera de Esther Santas que cada vez se muestra más como una fotógrafa completamente comprometida con la modernidad.


(Gonzalo Prieto)Desembarco en la realidad


El joven pintor leonés Gonzalo Prieto expone en la galería Sardón

Es verdad que en los últimos tiempos, en los últimos dos años, la carrera pictórica de Gonzalo prieto ha ido In Crescendo, como acertadamente ha titulado el artista su nueva exposición en la galería Sardón. Ha sido una época de experimentación continuada en busca de caminos nuevos. Ha sido una lucha tremenda que le ha servido para encontrar su sitio, para definir su personalidad pictórica. Para ello ha pasado por todas las técnicas, desde lo más clásico del óleo, a las nuevas vertientes digitales, todo le ha interesado pero, al final, se ha quedado con una sugerente figuración llena de originalidad que ya forma parte de esta exposición pero que, según cuenta el propio artista, veremos definirse definitivamente en la próxima.

Explica el pintor que en su trabajo ha ido “experimentando texturas, trabajando los diferentes cromatismos… para integrarlo todo en algo figurativo. Yo voy un poco al revés, estoy pasando de la abstracción pura y dura a la figuración, del expresionismo al hiperrealismo. En esta etapa estoy pintando mucho con acrílicos y óleo”.

En cuanto a sus coqueteos con los ordenadores reconoce Gonzalo Prieto que no es lo suyo. “Es algo que está de moda y de lo que no hay que renegar, lo he intentado y he logrado resultados muy interesantes, pero creo que la pintura de siempre, la que yo creo que es la de verdad, es superior a los unos y los ceros de la informática”.

Si algo se puede destacar en los cuadros de esta exposición es la fuerza con la que Prieto emplea el color, sin ninguna inhibición, arriesgando mucho, ya que en la mayoría de sus lienzos trabaja con colores pletóricos de fuerza y que sin duda le habrá costado mucho dominar.

In Crescendo es una ocasión importante en la carrera de este joven pintor ya que, después de conseguir algunos premios importantes, y de haber logrado encontrar el que parece ser su camino artístico definitivo, esta es su oportunidad para demostrar lo que lleva dentro, que por las muestras que hasta ahora ha ofrecido en sus exposiciones, es mucho.


miércoles, 22 de octubre de 2008

(María Manterota)Pintando la barra de un bar



La pintora asturiana María Manterota muestras sus óleos en Sharon Art

La galería Sharon Art es el escaparate que emplean para presentarse en León los artistas del Principado que proceden del círculo del gran pintor asturiano Amado Hevia Favila. Desde el joven, y ya conocido internacionalmente, Hugo Fontela, a esta gran pintora que ahora expone en la sala de Cervantes, Miren Manterota, muestran habitualmente sus obras en esta galería.

Manterota es una pintora con estilo muy definido, ella se ha fijado en el paisaje urbano y lo interpreta de muy diversas maneras, en los últimos tiempos desde los interiores llenos de luces indirectas y neones de las grandes cafeterías. Sus obras están formadas por un conjunto de reflejos, luces, sombras y, las siempre difíciles de retratar, transparencias de los cristales.

La artista trabaja, como buena parte de los pintores contemporáneos que se dedican a interpretar de forma realista los motivos de sus cuadros, parte de tomas fotográficas que le permiten trabajar en la tranquilidad del estudio. “Cuando encuentro un lugar que me inspira –comenta Manterota- hago varias fotografías para captar ese momento mágico en el que la luz y las formas confluyen para crear una atmósfera especial. Después en el estudio comparo, y tomando un poco de aquí y de allá, voy creando un lienzo que represente lo que yo sentí en el momento en el que estaba en esa cafetería, que al final es el escenario de mi trabajo”.

Manterota trabaja con óleo sobre lienzo, en una interpretación completamente académica de la pintura. En cuanto a su dedicación a este tema singular, ella, que ha titulado su exposición De Copas, dice, “Creo que las cafeterías son lugar de encuentro y también el sitio que muchos dedican a reflexionar. En ellas se conoce gente y se disfruta de forma lúdica. En estos tiempos se han convertido en algo importante en la vida de las personas. Quiero resaltar que yo en mis cuadros busco la representación del escenario, exclusivamente. Las figuras, las personas, los seres humanos, llegarán o se habrán marchado, siempre quedará la duda”.

Y sepamos, como colofón, lo que opina de sus cuadros el maestro Favila: Miren nos ofrece su particular visión de los espacios interiores, nocturnos en su mayoría, a través de una explosión de color y sutileza, representando gracias a leves y acertadas veladuras, particulares escenas de sobremesa, de interiores cuidados en detalles, que rozando el género del bodegón, renuevan el concepto de este y nos lo entrega transformado y madurado, rotundo”.


lunes, 20 de octubre de 2008

(Sebastián Román Lobato)Rascacielos en la Valduerna


Sebastián Román Lobato muestra en iStore sus metrópolis inventadas

Sebastián Román Lobato es de Castro Tierra, un pueblo leonés célebre por la gran romería que cada año concita a los fieles de toda la diócesis de Astorga. Es pues un lugar lleno de historia y tradiciones. Nada podría hacer pensar al visitante que transite por sus calles que tras una de esas tapias, en un amplio corral, se encuentra la factoría de imágenes futuristas de Román.

Pero vamos a contarles su historia. El joven creador hace excursiones a los centros de desguace de ordenadores para buscar elementos con los que construir ciudades, auténticas metrópolis en las que los rascacielos florecen peligrosamente. Después en una ardua labor de selección y montaje, Román consigue urbanizar sus sueños y las siluetas de sus ciudades inventadas llenan el espacio del patio de su casa, que llegado este momento se convierte en set fotográfico. Allí, el cielo de la Valduerna, acostumbrado si a caso a iluminar algún castillo en ruinas, se convierte en el horizonte de las fantásticas capitales de los sueños del joven artista.

Estos días se puede admirar una colección de estas singulares fotografías en iStore, precisamente un establecimiento dedicado a la venta de ordenadores, lo que le hace ser el escenario ideal para esta muestra.

“La más importante del trabajo es el resultado final –explica Román- esas imágenes que nos muestran perspectivas imposibles de ciudades imaginarias. No se puede normalmente volar sobre un rascacielos, o conseguir estas instantáneas nocturnas… por eso estas fotografías van más allá de la realidad. Aunque también tiene su mérito la búsqueda de la chatarra que acabará convirtiéndose en sugerentes edificios”.

Lo que hace el joven artista es modificar, reciclar plásticamente, elementos que solamente sirven para la basura y que a través de su trabajo se convierten en arte. “Sólo viviendo en un pueblo se puede tener sitio para guardar el ingente montón de elementos electrónicos inservibles que se trasformarán en ciudades. En los elementos que empleo para mi trabajo no hay nada comprado, es todo sacado de los puntos blancos e incluso de desperdicios que encuentro en la calle. La mayor parte de los elementos son parte de teclados y placas base… lo único que tienen a mayores es el adhesivo y la pintura”.

Los resultados son espectaculares y se deben “a poder modificar a capricho la orientación de los edificios y las luces, a jugar con los edificios, a moverlos de forma que la iluminación sea perfecta. Naturalmente nadie puedo hacer esto con ciudades de verdad. Otra cosa importante es que las fotografías no tienen ningún tratamiento digital, que sencillamente plasman la realidad… bueno la realidad que yo me invento”.

Fotografías sorprendentes y una instalación videográfica forman la original muestra de Sebastián Román, un joven artista que ha sido capaz de inventarse un nueva estética urbana.



La arquitectura a través de la mirada de los artistas



El COAL presenta la exposición de las obras presentadas en el II Concurso abierto de expresión plástica

El artista salmantino Alejandro Emilio Fernández, ha sido el ganador de la segunda edición del Concurso abierto de expresión plástica del COAL, con su obra Geometría soñada. El premio otorgado asciende a la cantidad de 6.000 euros. Los dos finalistas en el certamen fueron el madrileño Carlos Cid Ruiz y el rumano, afincado en León, László Bartha, a cada uno de ellos les correspondieron 2.000 euros.

La participación en el concurso duplico la de la primera edición, celebrada hace tres años, llegando al medio centenar de participantes. Las obras pueden verse en la exposición que el COAL ha organizado en su sede de la Calle Conde Luna, hasta el próximo día 9 de noviembre.

El ganador, Alejandro Emilio Fernández, explica que Geometría soñada “Es una mirada al planeta Tierra desde el futuro. Tenemos la visión de un planeta enfermo, totalmente destruido por la radioactividad de los conflictos nucleares. Lo que puede verse es una ciudad contemplada desde el espacio exterior que tiene doscientos setenta distritos o unidades habitables, debajo de los cuales sobreviven los pocos seres que han conseguido prevalecer. De ninguna manera pretendo que mi obra sea premonitoria sino todo lo contrario, por eso está pintada con colores hermosos, con los colores de la esperanza. Esperemos que en el 3030 podamos aterrizar en un lugar muy distinto, en un valle verde y lleno de pájaros”.

Alejando es un artista veterano que ha sabido incorporarse a las nuevas tecnologías. Su obra es una impresión sobre lienzo digitalizada.

El otro artista premiado asistente a la inauguración de la muestra fue László Bartha, que ha mezclado en su cuadro la nueva arquitectura con sus reflejos sobre una superficie cubierta de nieve y agua. “Lo he pintado –comenta- a partiendo de una fotografía realizada por mi amigo Vicente García. Es una cita al colorido de las fachadas principales del MUSAC, combinada con una superficie que muestra el mismo tema desfigurado por sus reflejos acuáticos, lo que significa una cita a los elementos naturales. Es un cuadro de grandes dimensiones realizado con acrílicos”.

La obra del otro finalista se titula Ciudad interior, y en ella el jurado ha premiado “la plasticidad y sencillez de su propuesta basada en la certera elección de un juego de luces y sombras que enfatiza una pieza conocida dándole un valor artístico singular e independiente del propio monumento físico”.

Todos los trabajos presentados al certamen se muestran en la exposición, pudiendo comprobarse la gran variedad de técnicas y estilo que se han dado cita en el concurso, desde el cómic hasta las maquetas arquitectónicas, y en todos ellos, naturalmente, una referencia a la arquitectura, tal y como exigen las bases del concurso.


Por los caminos del Duero


En la sala Lucio Muñoz se presenta la exposición fotográfica Duero/Douro que cuenta con el patrocinio de Caja Duero

Constelación Arte, el proyecto expositivo de la Junta de Castilla y León para toda la Comunidad, nos tiene acostumbrados a muestras en las que se presenta la obra de artistas de las últimas vanguardias, cuyos trabajos son absolutamente contemporáneos tanto en su concepción como en las técnicas que emplean para su realización. Pero de vez en cuando nos sorprende con algo distinto y, en esta ocasión, le ha tocado el turno a la fotografía de paisaje contemplada desde un punto de vista formal clásico.

La disculpa para reunir a catorce grandes fotógrafos es el río que vertebra a la autonomía, el Duero, pero con añadido de una visión internacional de su cauce que lleva al espectador hasta su final en las tierras portuguesas de Oporto. Por eso el título de la muestra es, Duero/Douro.

La exposición nació por la convocatoria de Caja Duero a un grupo de importantes fotógrafos de Castilla y León, para celebrar el 125 aniversario del nacimiento de Caja Salamanca. Se trataba no sólo de dejar constancia del cauce y los múltiples paisajes por los que discurre el Duero, sino también de aportar una imagen comprometida con la mirada de los autores. El Duero no es solamente un accidente geográfico, también es camino e instrumento de unión entre España y Portugal. El río se ha convertido en vínculo entre dos países que comparten sus potenciales, económicos, paisajísticos, turísticos, gastronómicos y culturales.

Comenta Teresa Sita en torno a la muestra que “La fotografía ha concedido, con un mayor significado, la noción de un paisaje natural. Hoy nuestro museo imaginario, tan creíble como las utopías del hombre, encierra una inagotable sinfonía de paisajes. A unos les llamamos naturales, otros constituyen secciones que se explican con el paso de los tiempos. Todos ellos son la construcción del hombre, pero el paisaje fotográfico guarda dentro de si la emoción de la integración en la Naturaleza que parece haberse perdido”.

Tierras de Soria, paisajes urbanos de Tordesillas o Toro, el paso majestoso del río por la antigua Zamora… después el paisaje perturbador de los Arribes, y la visión del final del Duero en la gran ciudad portuguesa de Oporto con sus monumentales puentes. Todo un recorrido por el principal río de la Comunidad, visto desde ópticas muy distintas y con muy distintos objetivos, pero siempre con el acento artístico de algunos de los mejores fotógrafos de Castilla y León.



viernes, 17 de octubre de 2008

(Víctor López de la Fuente)Un pintor que provoca la sonrisa

Víctor López de la Fuente muestra sus fantásticos personajes en la galería Arte Lancia

Víctor López de la Fuente es hijo de pintor, de casta le viene al galgo, y la mayor parte de su aún incipiente carrera se ha desarrollado en el mundo del cómic. Llega el joven artista a Arte Lancia con una serie de cuadros llenos de humor, habitados por una afortunada serie de personajes entrañables que arrastran al espectador a un mundo irreal en el que se reflejan, como en un peculiar espejo, los problemas de nuestro tiempo.

Los cuadros de Víctor, así, simplemente con su nombre le gusta firmar sus trabajos, se inscriben en una parcela que por un lado es fronteriza con la ilustración y por el otro con la pintura de verdad. En ellos siempre se cuentan historias, se relatan con gracia las venturas y desventuras de una larga serie de personajillos capturados en la atmósfera irreal de un mundo imaginario y crítico, pero siempre divertido.

La pintura de Víctor es delicada, bien hecha, realizada sin prisa, para que sus mensajes simbólicos lleguen al espectador y descubran tranquilamente sus múltiples significados. Destaca el tratamiento libre y vibrante del color, una luz intensa inmersa en un espacio irreal.

Mª Pilar Vázquez comenta a propósito de sus obras: “El razonamiento del Adulto, cuya expresión es el silogismo, necesita de término medio. La intuición del Niño no lo necesita. Víctor es un pintor intuitivo y Eric Berne parecía pensar en personas como él cuando decía: Hay quienes estudian una carrera y ejercen durante treinta años para terminar sabiendo el veinticinco por ciento de lo que conocían sobre las personas cuando ejercían su intuición a los cinco años”.

Los sueños, las historias imposibles, los escenarios mágicos y los personajes anónimos de este joven artista son capaces de convertir la anécdota en metáfora. Es la suya una figuración rica en conceptos y registros pictóricos que, además es capaz de divertir al espectador.

Víctor López ha conseguido innumerables premios, especialmente en el mundo del cómic, pero él siente especial predilección por la mención del jurado en el Premio de Pintura del Diario de León del pasado año 2007.






jueves, 16 de octubre de 2008

(Vegonha Rodríguez)Hierro y poesía en los balcones del CLA


La escultora leonesa Vegonha Rodríguez inaugura hoy su instalación plástica titulada Aéreos


La escultora leonesa Vegonha Rodríguez inaugura hoy en los balcones del Centro Leonés de Arte un instalación plástica titulada, Aéreos, que se integra en el proyecto denominado Arte Emergente. Vegonha ha querido llevar al palacete de la calle de la Independencia un fragmento de naturaleza, pero en ningún caso ha pretendido hablar en su obra del espacio natural salvaje, nacido espontáneamente. Es la suya una cita con lo cotidiano, una cita con lo natural desde la óptica de lo que todos tenemos en nuestro hogar. Para ello ha llevado a los egregios balcones de la sede del CLA, una sugerente interpretación de la naturaleza vista con la sencillez de lo cotidiano.

Explica la escultora que los condicionantes más grandes que ha tenido, “son los derivados del respeto absoluto a la fachada”. Comentó después que Aéreos está concebida dentro de la línea en la que trabaja desde hace algunos años. “En este momento de mi vida, lo que hago siempre está vinculado con la naturaleza. En este caso he intentado que la estructura del edificio esté perfectamente integrada con mi trabajo, por eso he elegido como tema la naturaleza de andar por casa, que es la que tenemos todos con los geranios en nuestros balcones”.

La escultora ha realizado dos obras que se complementan y que no interfieren para nada en la estética de la fachada del edificio. Son dos esculturas etéreas, que más que ocupar acompañan, que más que llenar un espacio sugieren la presencia natural entre los rígidos barrotes de la balconada. “He querido que diera la sensación de algo que vemos todos los días, pero integrando además un elemento que empleo mucho en mi obra, que son los peces. He convertido esas flores de geranio en peces. He trabajado con hierro, y en este caso lo he pintado, aunque en otras obras intento dejarlo lo más natural posible tal cual sale de las fundiciones. Lo he pintado para dotarlo de esa sensación de viveza que habitualmente tienen los balcones”.

Arte Emergente, es un proyecto multidisciplinar que se inició el pasado sábado con una acción del colectivo Subsiste. En él participa un total de trece creadores de las más diversas tendencias y enfoques. Se utilizará siempre como sede de estas exposiciones el espacio denominado Arte Emergente, una antigua nave al lado de la sede del CLA, que ha sido completamente rehabilitada para este fin. Algunos de estos proyectos, como el de Vegonha Rodríguez figurarán en la fachada del edificio y en el patio del citado Centro.

La inauguración de Aéreos, tendrá lugar esta tarde a las ocho.


lunes, 13 de octubre de 2008

(Tadanori Yamaguchi)De la piedra al papel



La galería de arte Ármaga presenta estos días la obra del escultor japonés Tadanori Yamaguchi

La galería de arte Ármaga tiene la buena costumbre de ofrecer a lo largo de la temporada dos o tres exposiciones dedicadas a la escultura. Algo poco habitual en los centros culturales leoneses. En esta ocasión la sala ofrece la visión de las esculturas de un joven artista japonés, Tadanori Yamaguchi, que en la actualidad vive en Asturias. “Llegué a España en 1997, becado por el Ministerio de Asuntos Exteriores, y me encuentro feliz en esta tierra aunque, naturalmente, no olvido mis raíces japonesas”.

Y sus raíces se reflejan claramente en las obras que podemos admirar estos días en León. Son esculturas sencillas en su realización, pero plenas de contenidos conceptuales. La piedra es el material elegido por el artista para realizar sus trabajos, especialmente el granito negro y el alabastro. “La citas al arte oriental aparecen en mi obra sin que yo lo intente, es algo natural, una idea inamovible que llevo dentro de mi espíritu”.

Como contrapunto a las pequeñas esculturas pétreas, a sus luminosas realizaciones en alabastro, que normalmente se iluminan desde el interior acentuando así sus formas, Yamaguchi también cuelga en Ármaga una serie de cuadros, más bien urnas, que contienen unas deliciosas esculturas en papel. “Esculturas porque en todo momento trabajo con las tres dimensiones. Las superficies de papel se mantienen en el aire gracias a un complicado entramado de alfileres. Trabajar con una materia tan frágil como el papel, en contraste con la dureza de la piedra, es muy gratificante con el artista, al menos lo es para mí”.

El artista japonés no solamente realiza las esculturas intimistas que podemos disfrutar en Ármaga, también ha visto recompensado su trabajo con el encargo de varias obras públicas en el Principado. “Estoy feliz en España y, concretamente, en Asturias, donde se ha valorado muy bien mi trabajo. Pueden verse esculturas mías en lugares tan dispares como el Parque Tecnológico de Gijón, la Universidad Laboral, el Museo Evaristo Valle, el Parque Municipal de Blanes, el Hotel Santo Domingo, el Parque Municipal de Candás y también otros lugares de España, como la Plaza de Colón de Madrid”.

Tadanori Yamaguchi nació en Nagoya, Japón, se licenció en arte creativo en la Universidad de Kyoto y desde hace diez años reside en Asturias, en una comunidad que le ha recibido con los brazos abiertos y que le ha servido para afianzarse dentro del complicado mundo de la escultura que él combina con instalaciones y video instalaciones que en este caso no ha podido traer a León porque las dimensiones de la sala no se han permitido. “Creo que esta otra faceta de mi trabajo también es interesante y pienso que habrá también una oportunidad de mostrarla en León”. Quedamos a la espera.


viernes, 10 de octubre de 2008

(Antonio Cabezas)Color a Tierra


Antonio Cabezas recuerda su aventura como periodista descalzo en Latinoamérica a través de las pinturas de artistas de los países en los que vivió

Los mojones que marcan la aventurera existencia de Antonio Cabezas Esteban, un leonés nacido en las vecinas tierras de Palencia que se define a sí mismo como periodista descalzo, son pinturas, son cuadros que ha ido reuniendo en sus periplos viajeros por el tercer mundo, especialmente por el continente iberoamericano.

Cabezas ha sido director de una emisora radiofónica en la República Dominicana. Ha dado cursos de comunicación en Ecuador, Guatemala, Perú y Costa Rica a sencillos periodistas que no pudieron asistir a ninguna universidad. Ha viajado por el cono sur americano contando sus aventuras a través de los programas internacionales de Radio Nederland… y todo ello lo recuerda a través de las pinturas que atesora. “Esta colección abarca un largo periodo de mi vida –explica- concretamente desde el año 1976 hasta la actualidad. El cuadro más antiguo que conservo lo adquirí en la República Dominicana, y es del pintor Guillo Pérez. Es el retrato de una líder campesina que murió por defender su tierra. A partir de ese momento comprobé como a través de la pintura podía ir recodando cada momento de mi existencia”.

La colección pictórica de Antonio Cabezas, que puede verse estos días en la sala de exposiciones de la Casa de las Carnicerías, es un compendio de los más variados estilos, pero con un único protagonista: el color de una tierra que vive un presente apasionante, un renacimiento que la acerca a los grandes momentos de esplendor de sus civilizaciones precolombinas. En ella destacan por su fuerza, por su brillantez cromática, por sus minuciosos detalles y su impagable ingenuidad, la serie de obras naïf realizadas por grandes artistas como Mayo Hassan, Carlos Marenco, Valladares, Salvador Simón o Luis Alvarado. “Creo que podríamos decir que son pinturas que hacen una interpretación folklórica de aquellos países, muchos pertenecen a ese estilo ingenuo, sencillo, que les acerca a una visión indígena de la vida. Aunque hay otros que no tienen dada de naïf, son pinturas de gran solidez, obras muy ligadas a los países de los que provienen y, especialmente, al momento histórico al que pertenecen. El noventa por ciento de estos cuadros se los compré directamente a los artistas, a sus creadores”.

Cabezas es en la actualidad consultor de la holandesa Radio Nederland en África, donde ha visitado la mayoría de sus naciones. Pero sus cuadros están a buen recaudo, “Los tengo en mi casa. Cuando la hicimos ya la levantamos pensando en tener muchas paredes para ir colocando los cuadros. Cada día recuerdo mis vivencias a través de ellos. Y cuando vienen mis amigos a visitarnos les doy la paliza contándoles la historia de cada uno, como lo conseguí, las peripecias que pasamos juntos hasta llegar aquí, lo que cuentan y, sobre todo, lo que emocionalmente significan para mí”.

El color de la tierra es una maravillosa colección pictórica que explica el latido de una tierra emergente y que habla de la sensibilidad de un hombre que se han entregado con pasión al mundo de la radio. “Los programas que hacíamos en aquellas emisoras rudimentarias tenían el sabor de la tierra, brotaban macizos de locutores nativos, con los pies recios apostados en su tierra. De ahí que la prensa diera en llamarnos periodistas descalzos. Y como recuerdo de aquellas emociones quedan estos cuadros que plasman la realidad de Latinoamérica con trazos firmes, coloristas, llenos de pasión y que reflejan tanto la vida endémica del quehacer campesino, como la eterna lucha por un pedazo de tierra”.


(Carlos Rodríguez)Al otro lado del espejo


Carlos Rodríguez inaugura la temporada en la sala Campus Stellae con su exposición titulada Beatriz en su jardín.
La sala Campus Stellae, del Colegio Marista San José (c/Álvaro López Nuñez nº12) abrirá la temporada el día 10 de Octubre con la exposición de pintura del artista Carlos Rodríguez titulada Beatriz en su jardín, que permanecerá durante todo el mes de Octubre. Son cuadros figurativos de distintos formatos en los que el paisaje, sobre todo arbolado, es el tema más tratado.

Carlos Rodríguez (Valladolid 1969) es Licenciado en Bellas Artes. Desde la década de los 80 desarrolla su actividad artística, primero como integrante del Grupo Cobalto de artistas plásticos afincado en Valladolid, y en solitario desde mediados de los 90. En la actualidad reside y tiene su estudio en León y esta es su primera exposición en ésta ciudad.

Su obra con, claras influencias postimpresionistas, tiene en lo que al color se refiere tintes fauvistas, aunque es también una obra propia de su tiempo fruto de un trabajo muy pensado y del análisis que el artista hace del mundo que le rodea. Es el reflejo de una naturaleza soñada, el otro lado del espejo donde todo cabe y puede ser posible y donde el mundo gira alrededor de Beatriz y su jardín de almendros en flor.



lunes, 6 de octubre de 2008

Guerrero del Antifaz que estas en la gloria


El Centro Cultural de Caja España presenta una exposición en homenaje el dibujante Manuel Gago

La niñez nos queda tan ya lejana como una primitiva con seis aciertos, pero los recuerdos de los años infantiles permanecen inalterables en nuestra memoria. El Guerrero del Antifaz marcó unos años importantes de mi existencia, desde que apenas fui capaz de juntar las letras en sílabas, hasta la espectacular aparición del Capitán Trueno.

Durante años mi juego preferido en el recreo del colegio era el de perseguir a perversos sarracenos portando el abrigo sobre los hombros, sujeto al cuello por las mangas, con el rostro cubierto por un antifaz de cuero que fabricó para mí un vecino zapatero (nada que ver con el de la Moncloa, que es con mayúscula) y un palo cualquiera en la mano.

Por eso no puedo contemplar ahora los dibujos de Manuel Gago con imparcialidad, yo que fui durante un tiempo el propio Guerrero del Antifaz, estuve enamorado de Zoraida, una musulmana de armas tomar, y desprecié por cursi a la bella Ana María, poseedora de cierto marquesado de cuyo nombre no quiero acordarme. Yo que me sentí fraternal amigo del valiente Conde de los Picos, y odié con toda mi alma al malvado Ali Kan, que Alá confunda para siempre. Yo, después de esta confesión, no puedo decir que los guiones de la casi eterna serie eran repetitivos y de una sencillez enojosa. No puedo argumentar que los dibujos eran simplones y realizados a destajo, siendo más importante siempre la cantidad que la calidad.

¿Qué como se explica el éxito de la saga del famoso defensor de la cristiandad? Pues muy sencillo, eran los tiempos de la posguerra, y en aquella España de Franco llegaban muy pocas cosas de más allá de nuestras fronteras, y los cómics americanos, que antes del 36 aparecían puntualmente, fueron durante un largo periodo inexistentes. El Guerrero del Antifaz y Roberto Alcázar y Pedrín, los dos grandes clásicos de los tebeos españoles, debieron su éxito a la falta de una competencia seria, ellos fueron los tuertos en un país de ciegos, o que caminaba con los ojos vendados.

Comparar estos tebeos con cualquiera de las grandes series que parecían al mismo tiempo en América hace que casi nos avergoncemos. Los nuestros más que ritmo narrativo tenían barullo. Más que escenarios en los que contar la historia, solamente unos trazos deslavazados. Más que guiones una sucesión de desaforados combates. Y eso sí, una continua y aburrida repetición de temas y personajes.

Todo esto lo podemos apreciar en la estupenda exposición, Manuel Gago, aventuras en el papel, que como homenaje al desaparecido Manuel Gago, se presenta estos días en la Obra Cultural de Caja España.

En ella podemos contemplar la mayoría de las creaciones de este dibujante vallisoletano que vivió prácticamente toda su vida en tierras de Valencia. De padre republicano pasó tiempos de penuria en la década de los cuarenta del pasado siglo, sufriendo una grave tuberculosis que le tuvo mucho tiempo postrado en la cama. Desde el lecho y ayudándose de una tablilla para apoyarse, creo sus primeras historietas, que muy pronto consiguió publicar. Entre las decenas de personajes que creó, además del Guerrero del Antifaz, destacan, El pequeño Luchador y Purk, el Hombre de Piedra.

Fue Manuel Gago un creador infatigable al que quizá le sobraron necesidades para poder trabajar más despacio, para dedicar más tiempo a los guiones y dibujos de sus historietas que, a pesar de todo, fueron la ilusión de los niños de los años cuarenta y cincuenta… hasta que apreció el Capitán Trueno con buenos guiones y estupendos dibujos y la estrella del de el antifaz comenzó a declinar inexorablemente.

Premio Entorno Rural

Las fotografías que se mostrarán a partir de esta tarde en el Club de Prensa de Diario de León, tienen un interés muy especial. En estos tiempos en los que el medio rural está cada vez más olvidado, en el que las cosas del campo nos son cada vez más lejanas, es importante que alguien nos recuerde que ese mundo existe, que hay campos de cultivo y granjas que nos proporcionan alimentos, que hay viejos pueblos con construcciones ancestrales que deben seguir siendo parte importante de nuestra memoria colectiva. Por eso esta cita anual que propone el Banco Herrero tiene una importante trascendencia.

Hay que unir a todo esto que los participantes en este concurso Premio Entorno Rural, han enviado una serie de obras de gran altura, por lo que la cita se convierte también en un importante acontecimiento cultural.

Aunque todas las fotografías que se presentan en la muestra son importantes, destacamos que este año los galardones han sido para Carmen González, que logró el primer premio, de 1.500 euros, destinado a la mejor imagen del mundo rural, con su obra, Todos juntos. En ella las figuras se aprietan y se mueven como en una especie de sueño, llenando todo el espacio, en una composición clara, que ahoga, cualquier forma de esperanza. Hay en cada uno de los sujetos, un extraño conflicto de soledad y angustia.

El primer accésit, de 600 euros, se lo llevó Javier Arcenillas por su fotografía, Malavrava.

Y el segundo accésit, de 300 euros, fue para Enrique Gutiérrez, por Pinchu.

El jurado que otorgó estos premios estuvo integrado por Sergio Vega, Presidente de la Asociación de Fotógrafos de Asturias; Jorge Alonso, profesor de fotografía; Andrés García, fotógrafo ganador de la edición del año 2007; Luis Morilla, de la Dirección de Comunicación e Imagen Corporativa de Banco Herrero y Luis Acebal, Director de Comunicación Profesional.

La VII Edición del concurso contó la participación de 46 concursantes de toda la geografía nacional y se presentaron un total de 120 obras.

jueves, 2 de octubre de 2008

(José Collar)La grandeza de las naturalezas muertas


El pintor asturiano José Collar expone en la sala de arte Bernesga.

Sus racimos de uvas recién vendimiadas nos invitan a degustarlas. Y sus ciruelas, sus membrillos, sus castañas, son citas sugerentes que abren el apetito. José Collar es un pintor asturiano que ama la naturaleza y que se expresa a través de espectaculares bodegones que la retratan a la perfección.

Pero vayamos al principio, José Collar pinta y dibuja desde que tiene memoria, como casi todos los que se dedican a esta faceta de las bellas artes, pero fue ya de mayor cuando supo que esta afición le llevaría a hacer de ella una profesión. En un momento de su vida sus dotes de dibujante fueron apreciadas por una empresa asturiana que se dedicaba a realizar los grandes y coloridos cartelones que desde las fachadas de las sala de cine anunciaban los películas. Y así, trasladando a lienzos enormes las duras caras de los héroes del oeste y pintando con delicadeza la sutil belleza de las grandes actrices que inmortalizara el celuloide, fue como se fue adentrando en el mundo del arte.

Dice el pintor que es un autodidacta, “Me costó mucho aprender el oficio, solamente conté con el trabajo para perfeccionar mis pocas o muchas aptitudes para esto”. Y la maestría llegó de una manera muy notable. Los lienzos de Collar rozan la perfección técnica y poseen una envidiable calidad de dibujo. Sus colores rozan el virtuosismo y dan a las figuras que pueblan sus bodegones una apariencia completamente natural.

Pero hay algo que distingue especialmente a este singular artista asturiano. Sus cuadros, a pesar de poder encuadrarse en ese movimiento llamado hiperrealismo, al que algunos aman con pasión y otros aborrecen por antiguo, son de una factura tremendamente moderna. Los membrillos adquieren proporciones gigantescas hasta adueñarse del espacio en un torrente de dorados amarillos. Las cestas de uvas, con las hojas de las vides aún en los racimos, atesoran toda la belleza de los colores otoñales. Las castañas, fruto que según cuenta en Asturias nadie recoge y en nuestro Bierzo sigue siendo indispensable, le sirven para crear composiciones originales y sugerentes. Es una manera diferente y muy positiva de entender las naturalezas muertas, de interpretar los bodegones.

La sala de arte Bernesga, que es donde presenta su exposición José Collar, abre con fuerza esta nueva temporada.

…………

Sala de arte Bernesga

Roa de la Vega, 8

Horario. De lunes a viernes: de 12,00 a 13,30 y de 18,00 a 21,00. Sábados de 12,00 a 14,00 y de 19,00 a 21


jueves, 25 de septiembre de 2008

(Elda Arangüena)Jugando con las texturas


La pintora Elda Arangüena expone sus obras en Sharon Art.

El arte se acompaña de la artesanía en la última obra de la pintora Elda Arangüena. En los cuadros que presenta estos días en Sharon Art se puede comprobar como la paciente labor del artesano puede ser el complemento ideal para el Arte con mayúscula.

No es momento de descubrir a Arangüena, son ya muchas las exposiciones que ha realizado desde su llegada a León hace algunos años, se trata de una pintora en cuyo trabajo se impone la espontaneidad, de frescura y cuyo temario es muy amplio, desde la figura humana al paisaje, pasando por los bodegones y por cualquier tema que se cruce en su camino.

En esta exposición, que ha titulado Paisajes y otros telares, en una clara alusión a la técnica que este momento emplea, nos encontramos con varios retratos inventados, en los que la artista trata los personajes con un sugerente toque de surrealismo, dejando que desaparezcan en parte del dibujo, o que la repetición de sus facciones les convierta en seres misteriosos y etéreos. Importante es el tratamiento que la pintora hace de los vestidos de algunos de ellos.

Y aquí llegamos al momento de explicar que Arangüena mezcla los colores acrílicos con una original técnica de collage que añade interesantes texturas a sus obras. La arpillera es el sustento físico del cuadro y ella otorga la primera textura interesante a las pinturas. Después vendrá el pegado y el cosido de diferentes telas, para conseguir un consistente resultado final. “He jugado con texturas de arpilleras, linos y algodones que entremezclo y dejo asomar entre la pintura. A menudo, sobre todo en la figura trato que esta técnica me permita escapar del hiperrealismo”.

En su tratamiento de los paisajes la pintora ha elegido con evidente acierto un alejamiento del tema a través de unas sugerentes brumas, unas nieblas que esconden la fealdad de las ciudades sin alma, una atmósfera de algodón que acerca su obra a la abstracción.

En conjunto sus cuadros la presentan como artista llena de ilusiones, con muchas ganas de hacer algo grande y que busca incansablemente el camino para conseguirlo. Una pintura que sorprende y que deja claro que la mágica espontaneidad y la continua experimentación son virtudes innatas en la pintora.

Sharon Art

Calle de Cervantes, nº 10

Horario: De martes a domingos: de 18,30 a 21,30


10 en la sala Torreblanca

Nueve catalanes y una leonesa unidos por la pintura

Muchas veces hemos comentado que la sala de exposiciones del Nuevo Recreo Industrial, la Sala Torreblanca, hace una gran labor para permitir la presentación al público de nuevos artistas. Poco importa que estos hagan una obra de mayor o menor interés, lo bueno es que aquellos que tienen inquietudes tienen una posibilidad de mostrarlas.

En la céntrica sala exponen estos días diez artistas que han llegado desde Cataluña de la mano de una leonesa que hace patria en Barcelona. Después de varias exposiciones de sus cuadros, Ana Carrera ha decidido traer a su tierra a sus compañeros de El Taller, diez pintores de los más variados estilos unidos por una misma idea.

Son las suyas pinturas de los estilos más variados, pero todas ellas cargadas de ilusión.

Ana Carrera, Ana Dorado, Montserrat Barceló, Eugenia Larrea, Antón Parache, Enric Coll, Rosa Subils, Nuria Biames y Elena Calvo, presentan una colorista e interesante exposición.



lunes, 22 de septiembre de 2008

(Juan Alcalde)Testigo pictórico del siglo XX


El veterano pintor madrileño Juan Alcalde expone en la Galería Arte Lancia

Juan Alcalde (Madrid, febrero de 1918) es un artista que vivió intensamente el siglo XX en todas sus facetas. Como artista se inició en la Escuela de Artes y Oficios, con Agustín L. González, así como en el Museo de Reproducciones Artísticas y en el Círculo de Bellas Artes, ingresando en San Fernando en 1933, e iniciando sus estudios en 1934, teniendo entre otros profesores a Aurelio Arteta, que es su valedor para el Premio “Molina Higueras”, que le concede la Academia de San Fernando.

En plena juventud se enfrenta con la trágica epopeya de la Guerra Civil, en la que combate en las filas del bando republicano, lo que le obliga a exiliarse en Francia, donde vivió las penurias de los campos de concentración. La entrada de los alemanes en el país galo le obliga a viajar a diversos lugares en busca de horizontes más o menos halagüeños. En Montauban, donde morirá Azaña, Juan Alcalde realiza un dibujo del ilustre político en su lecho de muerte.

Después de realizar algunas exposiciones en Francia, en 1942 intentó huir a América desde Marsella, y al no conseguirlo entró clandestinamente en España. Fue detenido y después de pasar tres meses en la Cárcel Modelo, salió de ella para cumplir el servicio militar.

Cuando finalmente se licenció, durante un tiempo pintó los cartelones anunciadores de las películas cinematográficas, única forma que encontró de subsistir. Pero pronto, en los años 1948 y 49, consiguió realizar nuevas exposiciones en Zaragoza y Valencia y también embarcarse para el nuevo mundo, concretamente viajó a Caracas y a la República Dominicana, donde pintó un retrato del presidente Trujillo. Después de un largo periplo de diez años por tierras americanas regresó a Europa. A su llegada a París participó en la exposición titulada Artistas Españoles en París.

El tiempo había ya había hecho olvidar en parte las angustias de posguerra, y las exposiciones de Juan Alcalde se sucedieron ininterrumpidamente en toda España y en diversas capitales europeas. Sobre la obra del artista escribe Remo Ruiz en el catálogo de su exposición de la sala Biosca en 1982: “Despojada de todo artificio innecesario, hermoso en su absoluta desnudez, se nos presenta como una pintura esencial, en la más exacta acepción del término. En sus cuadros hallamos la soledad, mas no la desesperación. La Obra de Juan Alcalde, plena de inteligencia y de sensibilidad, posee una carga poética que trasciende debajo de su aparente frialdad. Pintura de personalísima factura, sin antecedentes en el devenir de nuestra creación artística y sin influencias miméticas de otros grandes maestros contemporáneos”.

En la galería Arte Lancia podemos ver un pequeño compendio de su obra, óleos dibujos y grabados nos muestran a un artista aún en plenitud a pesar de su avanzada edad, un pintor que es capaz de crear poesía a través de cada trazo, y de la cadencia de cada pincelada.



(Santiago Omaña y Santiago Meléndez)Paisajes paralelos


Los pintores Santiago Omaña y Santiago Meléndez exponen en la Galería Sardón

Santiago Omaña y Santiago Meléndez son dos pintores que se enfrentan al paisaje con unas perspectivas bien diferentes. Omaña está enamorado de los amplios horizontes, de los campos apenas quebrados por las ondulaciones de pequeñas colinas. Por su parte Meléndez apuesta más por el paisaje urbano que interpreta con unas formas muy geométricas. Son pues dos artistas que de alguna manera se complementan, cuyos trabajos son paralelos y muy interesantes, como se demuestra en la exposición que ambos presentan en la galería de arte Sardón.

Santiago Omaña comenta que quizá los colores de sus cuadros “vienen dados por el primer paisaje que conocí en mi pueblo de La Cepeda. Frente a mi casa había unas torrenteras de tierras muy rojas y a su alrededor un color ocre que llegaba hasta el horizonte. Y esos ocres y esos rojos, se han quedado para siempre en mi paleta”.

El artista huye cada vez más del dibujo para volcarse en la mancha de color, sus obras, con paso lento pero seguro, buscan el siempre atractivo mundo de la abstracción. “Siguen siendo los paisajes de siempre –explica- pero interpretados de una manera diferente, cada vez pongo más de mi personalidad en los cuadros, contemplo los paisajes a través de mis conceptos pictóricos. Es una continua evolución que puede que muy pronto muestre algunas interesantes sorpresas”.

El colorido del Santiago Meléndez es muy contenido, su gama está basada en los grises, aunque no desdeña añadir como contraste ligeras pinceladas de colores fuertes, rojos, azules, verdes… “Yo –comenta- soy un amante del dibujo, por encima de todo me gusta dibujar y cuando me encuentro con un paisaje que me permite acercarme a él a través del dibujo geométrico siento la necesidad de representarlo”.

Meléndez muestra en la exposición algunos cuadros de tiempos pretéritos en los que representa paisajes más académicos, aunque siempre rodeados de una atmósfera presidida por los tonos grises. “Llevo muchos años pintando –nos dice- y creo que he llegado a unos conceptos que ya no variarán de una manera drástica. Es lógico que aún evolucione, pero estas tonalidades y el interés por el dibujo y la geometría pienso que son las bases de mi obra y no creo que cambien de una forma radical”.

Dos hombres, dos artistas, que interpretan el paisaje que les rodea de formas muy diferentes y que transitan por dos caminos paralelos pero igual de interesantes.


domingo, 21 de septiembre de 2008

Los sacerdotes del vino


Los sumilleres leoneses visitan una tonelería portuguesa para conocer los secretos de la fabricación de las cubas en las que el vino se cría. C. SANTOS

El la Asociación Leonesa de Sumilleres tienen cabida todos aquellos que se interesen vivamente por el vino y su entorno. Por eso figuran como socios profesionales de todas las categorías de la hostelería y también aficionados a conocer los eternos secretos de la bebida que compite con la cerveza en ser la más popular del mundo.

Tomarse un vaso de vino ha dejado de ser un acto casi inconciente para convertirse en todo un rito. Pues bien, los sumilleres son los auténticos sacerdotes de esta singular ceremonia. Profesionalmente su trabajo es el de aconsejar los mejores maridajes en las comidas celebradas en los restaurantes y, sobre todo, la de conseguir que los participantes en el banquete se sientan felices con el vino que para ellos han escogido.

Desde su asociación los sumilleres leoneses programan para cada año una interminable serie de actividades destinadas a ampliar sus conocimientos. Así, hoy domingo, estarán en los viñedos bercianos catando no los caldos de la rica comarca leonesa, sino sus uvas, conociendo y disfrutando de los sabores y aromas primigenios del vino. El próximo fin de semana visitarán Villaviciosa, en Asturias, para acercarse a la sidra, y el pasado lunes viajaron a las tierras hermanas de Portugal, en las cercanías del Duero, para conocer de primera mano como se elaboran las cubas, esos recipientes mágicos que participan tan activamente en la crianza del vino.

La tonelería de J. M. Gonçalves, con una experiencia de más de cien años a sus espaldas, fue la elegida. En sus modernas instalaciones de Palaçoulo, ha conseguido unir la tradición artesanal a las nuevas tecnologías para producir cada día medio centenar de barricas.

El proceso comienza con la selección de la madera, siempre de roble y procedente de diversas regiones geográficas, desde los Estados Unidos a los montes del Cáucaso ruso o los de las tierras magiares. Son árboles de más de cien años, incluso de más de doscientos que son talados, transportados y almacenados con sumo cuidado para que mantengan todas sus cualidades. Los más buscados son los de grano más fino.

El proceso de fabricación comienza cortando los troncos en el sentido de sus vetas naturales con una gran hacha mecánica. Después se sierran para convertir las piezas de madera en las dovelas, de dos tamaños diferentes, que formaran la estructura de la cuba.

Aquí comienza el verdadero rito artesanal, las dovelas, apenas sujetas por dos aros metálicos, son sometidas al tratamiento de un intenso fuego, combinado con la aplicación de agua, hasta conseguir que las tablas permitan que el artesano las haga adquirir la forma de cuba, una vez lograda de sujeta con nuevos aros metálicos.

La cuba tiene así conseguida su forma, vendrá después la instalación de las bases laterales, la perforación del agujero que permitirá verter el vino en ellas, su lijado y el terminado con la grabación de la firma del artesano tonelero y la de la bodega que las haya adquirido. Grabación que se hace quemando ligeramente la madera con un rayo láser que dibuja primorosamente los motivos elegidos.

Las cubas que se fabrican en la tonelería de J. M. Gonçalves, son empleadas por varias bodegas de la Ribera del Duero, algunas del Bierzo y, como no, en las cercanas bodegas portuguesas de Oporto.

Los sumilleres leoneses tomaron buena nota del proceso, de las aportaciones que la madera de roble aporta a los distintos vinos, y dieron así un paso más en su intento por conocer todos y cada uno de los secretos que rodean al vino.