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lunes, 20 de octubre de 2008

Por los caminos del Duero


En la sala Lucio Muñoz se presenta la exposición fotográfica Duero/Douro que cuenta con el patrocinio de Caja Duero

Constelación Arte, el proyecto expositivo de la Junta de Castilla y León para toda la Comunidad, nos tiene acostumbrados a muestras en las que se presenta la obra de artistas de las últimas vanguardias, cuyos trabajos son absolutamente contemporáneos tanto en su concepción como en las técnicas que emplean para su realización. Pero de vez en cuando nos sorprende con algo distinto y, en esta ocasión, le ha tocado el turno a la fotografía de paisaje contemplada desde un punto de vista formal clásico.

La disculpa para reunir a catorce grandes fotógrafos es el río que vertebra a la autonomía, el Duero, pero con añadido de una visión internacional de su cauce que lleva al espectador hasta su final en las tierras portuguesas de Oporto. Por eso el título de la muestra es, Duero/Douro.

La exposición nació por la convocatoria de Caja Duero a un grupo de importantes fotógrafos de Castilla y León, para celebrar el 125 aniversario del nacimiento de Caja Salamanca. Se trataba no sólo de dejar constancia del cauce y los múltiples paisajes por los que discurre el Duero, sino también de aportar una imagen comprometida con la mirada de los autores. El Duero no es solamente un accidente geográfico, también es camino e instrumento de unión entre España y Portugal. El río se ha convertido en vínculo entre dos países que comparten sus potenciales, económicos, paisajísticos, turísticos, gastronómicos y culturales.

Comenta Teresa Sita en torno a la muestra que “La fotografía ha concedido, con un mayor significado, la noción de un paisaje natural. Hoy nuestro museo imaginario, tan creíble como las utopías del hombre, encierra una inagotable sinfonía de paisajes. A unos les llamamos naturales, otros constituyen secciones que se explican con el paso de los tiempos. Todos ellos son la construcción del hombre, pero el paisaje fotográfico guarda dentro de si la emoción de la integración en la Naturaleza que parece haberse perdido”.

Tierras de Soria, paisajes urbanos de Tordesillas o Toro, el paso majestoso del río por la antigua Zamora… después el paisaje perturbador de los Arribes, y la visión del final del Duero en la gran ciudad portuguesa de Oporto con sus monumentales puentes. Todo un recorrido por el principal río de la Comunidad, visto desde ópticas muy distintas y con muy distintos objetivos, pero siempre con el acento artístico de algunos de los mejores fotógrafos de Castilla y León.



viernes, 19 de septiembre de 2008

(Rafael Guzmán)La técnica al servicio del arte


El zamorano Rafael Guzmán presenta en la sala Lucio Muñoz sus vídeo-instalaciones tituladas Derivas

Derivas, la exposición que estos días ocupa el espacio de la Sala Lucio Muñoz, es una de las más vanguardistas de cuantas se han presentado a través de la acción Constelación Arte. Su autor, el artista zamorano Rafael Guzmán, sorprende de entrada al visitante con una espectacular escultura sonora, que llena con sus ecos el vestíbulo de la delegación de la entidad autonómica. “Los desplazamientos que hace cada uno de los visitantes que recorren este espacio otorgan una experiencia auditiva diferente, que influyen tanto en su estado de ánimo como en su modo de percibir el espacio”.

Cuando el espectador penetra en la sala de exposiciones se encuentra con una monumental cruz formada por cinco grandes televisores de plasma. Se llama La Cruz del tiempo, y en ella se combinan el vídeo y el sonido con lacónicas secuencias textuales que el espectador descubre al detenerse ante ella. Dice el autor que ha intentado crear “un espacio de connotaciones sacras, en el que los fragmentos reales de su rostro se yuxtaponen con otras de un avatar virtual creado mediante un programa de ordenador. Este Alter-ego del artista se convierte en el protagonista principal. Las secuencias textuales y el sonido envolvente invitan al recogimiento”.

Al fondo de la sala la instalación Meditaciones se articula alrededor de un círculo rojo inscrito en el suelo, y está integrada por seis grandes pantallas. El autor trata de “representar su avatar a través de varios estados físicos y emocionales vinculados a la exploración interior. El gran disco rojo de convierte en un foco de atracción que invita a la reflexión. Caminar, explorar, escuchar”.

La exposición finaliza con un vídeo titulado Derivas en el que se combinan imágenes documentales que recogen las diferentes derivas viajeras realizadas por Rafael Guzmán en los últimos años, con reflexiones en voz alta del propio artista y citas a algunos de los artistas y pensadores que han marcado su proceso creativo.

La creación de Derivas ha significado “un largo procese de reflexión que ha terminado ahora mismo, son trabajos culminados este mismo año. La muestra tiene tras de sí una gran producción tanto de medios tecnológicos, como de horas ante el ordenador, pues en su mayor parte se trata de imágenes realizadas a través de las técnicas digitales de la imagen y el sonido. Yo busco para a un espectador reflexivo que quiera conocer una propuesta diferente. Aquí no solamente hemos trabajado sobre el espacio físico, sino también sobre el espacio mental. No sólo sobre la geografía, sino también sobre la psico-geografía. Es un auténtico viaje mental a través del sonido, las imágenes y el documento que el viaje ha generado”.

Ventanas de la modernidad, ventanas electrónicas abiertas a un mundo interior al que el zamorano Rafael Guzmán pretende que el espectador se asome.

El proyecto Constelación arte tiene una vertiente didáctica, un proyecto educativo dedicado a grupos escolares, familias y público en general, con visitas guiadas que dirige Mercedes Castillo Alonso, con la que se puede contactar a través del teléfono 686 661 339

Sala Lucio Muñoz de la Delegación de la Junta de Castilla y León

Horario: lunes a viernes de 10,00 a 14,00 y de 18,00 a 20,00. Sábados de 12,00 a 14,00


domingo, 4 de mayo de 2008

(Castilviejo)Paisajes para el recuerdo

La sala Lucio Muñoz de la Delegación de la Junta presenta la exposición del pintor zamorano Castilviejo.


Castilviejo, José María García Castilviejo (Zamora 1925-Valladolid, 2004) es uno de los clásicos de la pintura de Castilla y León. Lo más recordado de su obra es la larguísima serie de dibujos y grabados en la que retrató con singular acierto los paisajes y los hombres de esta Comunidad, aunque también como pintor su trabajo es muy relevante.

Al artista le dio tiempo a conocer las duras tierras de la meseta, las ancestrales parcelas cerealistas y los bravíos enclaves montañosos… pero sobre todo conoció a sus hombres, a esas familias labradoras tan duras como las piedras que jalonaban los caminos polvorientos.

Siguiendo los mismos cánones, interpretando los mismos rostros cuarteados por el sol, las mismas manos encallecidas con el roce de la hoz y el arado, la pintura de Castilviejo es muy semejante a la Vela Zanetti, aunque con una técnica mucho más depurada y un dibujo más preciso.

La exposición que estos días puede verse en la sala Lucio Muñoz, de la Delegación de la Junta, sorprende porque nada tiene que ver con la línea que Constelación Arte viene marcando durante los últimos años, desde que los gestores comunitarios decidieron que las exposiciones en sus salas de las capitales autonómicas, estuvieran dedicadas a los nuevos artistas, a los emergentes, que dirían las autoridades del Musac. En León perdimos entonces la línea de potenciación de los artistas leoneses que mantuvo con enorme acierto Luis Aznar, en colaboración con el ayuntamiento capitalino, pero ganamos una nueva perspectiva del arte contemporáneo en Castilla y León. Este regreso al clasicismo deja un poco fuera de órbita al espectador y, sobre todo, a la estupenda iniciativa cultural que con los más jóvenes se viene haciendo a través de visitas guiadas para los colegios de la ciudad.

De cualquier manera no hay duda de que los pueblos de barro, los palomares, los hórreos, las bodegas, las labores del campo y especialmente los labradores, tienen un tratamiento ejemplar en el trabajo del desaparecido artista. Sus grabados y dibujos son una auténtica delicia, a la vez que un precioso documento de un mundo rural que ya se ha perdido.

También podemos contemplar en la muestra el interés que el artista tenía por el mundo taurino, por el retrato y por ejercer con virtuosismo de dibujante en unos interesantísimos dibujos de sensuales desnudos.

“Son temas de mi pintura –decía el artista- los parajes amenos, los arroyos, los chopos, los campesinos abrasados por el sol de la siega, los barbechos y rastrojos, las espadañas de las viejas iglesias, los palomares arruinados…”.