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viernes, 10 de octubre de 2008

(Antonio Cabezas)Color a Tierra


Antonio Cabezas recuerda su aventura como periodista descalzo en Latinoamérica a través de las pinturas de artistas de los países en los que vivió

Los mojones que marcan la aventurera existencia de Antonio Cabezas Esteban, un leonés nacido en las vecinas tierras de Palencia que se define a sí mismo como periodista descalzo, son pinturas, son cuadros que ha ido reuniendo en sus periplos viajeros por el tercer mundo, especialmente por el continente iberoamericano.

Cabezas ha sido director de una emisora radiofónica en la República Dominicana. Ha dado cursos de comunicación en Ecuador, Guatemala, Perú y Costa Rica a sencillos periodistas que no pudieron asistir a ninguna universidad. Ha viajado por el cono sur americano contando sus aventuras a través de los programas internacionales de Radio Nederland… y todo ello lo recuerda a través de las pinturas que atesora. “Esta colección abarca un largo periodo de mi vida –explica- concretamente desde el año 1976 hasta la actualidad. El cuadro más antiguo que conservo lo adquirí en la República Dominicana, y es del pintor Guillo Pérez. Es el retrato de una líder campesina que murió por defender su tierra. A partir de ese momento comprobé como a través de la pintura podía ir recodando cada momento de mi existencia”.

La colección pictórica de Antonio Cabezas, que puede verse estos días en la sala de exposiciones de la Casa de las Carnicerías, es un compendio de los más variados estilos, pero con un único protagonista: el color de una tierra que vive un presente apasionante, un renacimiento que la acerca a los grandes momentos de esplendor de sus civilizaciones precolombinas. En ella destacan por su fuerza, por su brillantez cromática, por sus minuciosos detalles y su impagable ingenuidad, la serie de obras naïf realizadas por grandes artistas como Mayo Hassan, Carlos Marenco, Valladares, Salvador Simón o Luis Alvarado. “Creo que podríamos decir que son pinturas que hacen una interpretación folklórica de aquellos países, muchos pertenecen a ese estilo ingenuo, sencillo, que les acerca a una visión indígena de la vida. Aunque hay otros que no tienen dada de naïf, son pinturas de gran solidez, obras muy ligadas a los países de los que provienen y, especialmente, al momento histórico al que pertenecen. El noventa por ciento de estos cuadros se los compré directamente a los artistas, a sus creadores”.

Cabezas es en la actualidad consultor de la holandesa Radio Nederland en África, donde ha visitado la mayoría de sus naciones. Pero sus cuadros están a buen recaudo, “Los tengo en mi casa. Cuando la hicimos ya la levantamos pensando en tener muchas paredes para ir colocando los cuadros. Cada día recuerdo mis vivencias a través de ellos. Y cuando vienen mis amigos a visitarnos les doy la paliza contándoles la historia de cada uno, como lo conseguí, las peripecias que pasamos juntos hasta llegar aquí, lo que cuentan y, sobre todo, lo que emocionalmente significan para mí”.

El color de la tierra es una maravillosa colección pictórica que explica el latido de una tierra emergente y que habla de la sensibilidad de un hombre que se han entregado con pasión al mundo de la radio. “Los programas que hacíamos en aquellas emisoras rudimentarias tenían el sabor de la tierra, brotaban macizos de locutores nativos, con los pies recios apostados en su tierra. De ahí que la prensa diera en llamarnos periodistas descalzos. Y como recuerdo de aquellas emociones quedan estos cuadros que plasman la realidad de Latinoamérica con trazos firmes, coloristas, llenos de pasión y que reflejan tanto la vida endémica del quehacer campesino, como la eterna lucha por un pedazo de tierra”.


lunes, 6 de octubre de 2008

Guerrero del Antifaz que estas en la gloria


El Centro Cultural de Caja España presenta una exposición en homenaje el dibujante Manuel Gago

La niñez nos queda tan ya lejana como una primitiva con seis aciertos, pero los recuerdos de los años infantiles permanecen inalterables en nuestra memoria. El Guerrero del Antifaz marcó unos años importantes de mi existencia, desde que apenas fui capaz de juntar las letras en sílabas, hasta la espectacular aparición del Capitán Trueno.

Durante años mi juego preferido en el recreo del colegio era el de perseguir a perversos sarracenos portando el abrigo sobre los hombros, sujeto al cuello por las mangas, con el rostro cubierto por un antifaz de cuero que fabricó para mí un vecino zapatero (nada que ver con el de la Moncloa, que es con mayúscula) y un palo cualquiera en la mano.

Por eso no puedo contemplar ahora los dibujos de Manuel Gago con imparcialidad, yo que fui durante un tiempo el propio Guerrero del Antifaz, estuve enamorado de Zoraida, una musulmana de armas tomar, y desprecié por cursi a la bella Ana María, poseedora de cierto marquesado de cuyo nombre no quiero acordarme. Yo que me sentí fraternal amigo del valiente Conde de los Picos, y odié con toda mi alma al malvado Ali Kan, que Alá confunda para siempre. Yo, después de esta confesión, no puedo decir que los guiones de la casi eterna serie eran repetitivos y de una sencillez enojosa. No puedo argumentar que los dibujos eran simplones y realizados a destajo, siendo más importante siempre la cantidad que la calidad.

¿Qué como se explica el éxito de la saga del famoso defensor de la cristiandad? Pues muy sencillo, eran los tiempos de la posguerra, y en aquella España de Franco llegaban muy pocas cosas de más allá de nuestras fronteras, y los cómics americanos, que antes del 36 aparecían puntualmente, fueron durante un largo periodo inexistentes. El Guerrero del Antifaz y Roberto Alcázar y Pedrín, los dos grandes clásicos de los tebeos españoles, debieron su éxito a la falta de una competencia seria, ellos fueron los tuertos en un país de ciegos, o que caminaba con los ojos vendados.

Comparar estos tebeos con cualquiera de las grandes series que parecían al mismo tiempo en América hace que casi nos avergoncemos. Los nuestros más que ritmo narrativo tenían barullo. Más que escenarios en los que contar la historia, solamente unos trazos deslavazados. Más que guiones una sucesión de desaforados combates. Y eso sí, una continua y aburrida repetición de temas y personajes.

Todo esto lo podemos apreciar en la estupenda exposición, Manuel Gago, aventuras en el papel, que como homenaje al desaparecido Manuel Gago, se presenta estos días en la Obra Cultural de Caja España.

En ella podemos contemplar la mayoría de las creaciones de este dibujante vallisoletano que vivió prácticamente toda su vida en tierras de Valencia. De padre republicano pasó tiempos de penuria en la década de los cuarenta del pasado siglo, sufriendo una grave tuberculosis que le tuvo mucho tiempo postrado en la cama. Desde el lecho y ayudándose de una tablilla para apoyarse, creo sus primeras historietas, que muy pronto consiguió publicar. Entre las decenas de personajes que creó, además del Guerrero del Antifaz, destacan, El pequeño Luchador y Purk, el Hombre de Piedra.

Fue Manuel Gago un creador infatigable al que quizá le sobraron necesidades para poder trabajar más despacio, para dedicar más tiempo a los guiones y dibujos de sus historietas que, a pesar de todo, fueron la ilusión de los niños de los años cuarenta y cincuenta… hasta que apreció el Capitán Trueno con buenos guiones y estupendos dibujos y la estrella del de el antifaz comenzó a declinar inexorablemente.

sábado, 6 de septiembre de 2008

(Livia Zavagli)El nuevo barroco del abalorio



Livia Zavagli muestra en la Casa de las Carnicerías sus originales obras . C. Santos

La frontera que une el arte y la artesanía es muy difusa y Livia Zavagli Ancilotti vive su vertiente creativa en el mismo filo de la navaja. Para unos lo que hace es preciosa artesanía y, para otros, una original incursión en el arte.

Esta mujer italiana, que siente profundamente leonesa, “Nací en Roma, pero vivo aquí desde hace ya mucho tiempo –dice- me casé con un leonés y, sin renunciar a mi país de origen, me siento muy leonesa”. Livia pasa las noches rodeada de perlas, cristales multicolores, y diminutos abalorios, colocando con enorme cuidado sus tesoros de pedrería sobre sugerentes imágenes barrocas, que gracias a su intervención cobran nueva vida. “Yo -explica- comienzo a trabajar a las nueve o las diez de la noche y nunca sé cuando voy a terminar, las horas pasan en un vuelo”.

No es fácil encontrar los elementos para realizar estas pequeñas obras maestras. “Tengo la suerte –comenta- de conocer a una persona que talla y bisela los abalorios para mí y su hija los tiñe de colores. También aprovecho mis viajes para hacer acopio de estas pequeñas joyas en tierras lejanas como Tailandia, China, India, y también en muchos países europeos. En cualquier mercadillo encuentro collares antiguos con pequeñas perlas, entre más pequeñas mejor para mi trabajo. También hubo una representante de perlas modernas que tenía en su desván montones de ellas de hace cincuenta años y fue una oportunidad maravillosa. La mayoría de estos abalorios ya no pueden encontrase, eso añade otra dimensión a mi trabajo”.

Sus obras, como las joyas, tienen tamaños pequeños. “Sí, porque si los hiciera demasiado grandes perderían su encanto”. Y su elaboración es larga. “Primero busco la imagen para estamparla en tela, y luego es el momento de añadir los abalorios, me ayudo con hilos de seda y oro, pequeñas conchas, cualquier material puede servirme en un momento dado, desde el pan de oro a las pinturas plásticas”. El resultado es sorprendente.

Livia copió esta afición de su hermana y lleva ya muchos creando belleza a partir de de formas mínimas. Su primera exposición la realizó en 1968, en Nueva York, desde entonces sus pequeñas maravillas han visitado: Copenhague, la ciudad italiana de Viterbo y la capital de España. Ahora ha llegado el momento de que los leoneses puedan admirar el trabajo de esta leonesa de adopción que cada noche se deja la vista recreando el mundo barroco en su máximo esplendor. Sin duda es la suya una de las exposiciones más originales de cuantas hemos visto este año en León. Además, la Casa de las Carnicerías es el marco ideal para exponer los pequeños y brillantes cuadros, las delicadas joyas que crea Livia Zavagli.

lunes, 11 de agosto de 2008

(Puri Lozano y Miguel Sánchez)El Camino en Imágenes



Puri Lozano y Miguel Sánchez exponen en el Centro Cultural de Caja España su visión fotográfica de la senda santiaguista
El Camino de Santiago es fuente inagotable de inspiración para escritores, pintores, escultores y para todos aquellos que llevan el arte en el alma. Estos días, en el Centro Cultural de Caja España, puede verse la espléndida colección de fotografías que a lo largo del Camino Francés han realizado los artistas leoneses Puri Lozano y Miguel Sánchez. Son imágenes que nos trasladan de una forma mágica y colorista desde Roncesvalles a la tumba del Apóstol.

La exposición, integrada por setenta y cinco imágenes, no es simplemente una enumeración plástica de los hitos monumentales de la senda santiaguista, es mucho más. “Al recorrer las tierras por las que discurre la Ruta Jacobea –comentan los autores- coincidimos con fechas señaladas, pudimos encontrarnos con romerías en honor a la Virgen Peregrina o al Apóstol Santiago, fiestas tradicionales que recuerdan tributos de doncellas a moros o eternas discusiones de foros y ofertas, justas medievales en memoria de las que celebrara Don Suero de Quiñones en el Puente del Órbigo, descubrir enigmáticas leyendas y observar los rituales del peregrino, desde clavar la cruz en el alto de Ibañeta, arrojar una piedra en la Cruz de Ferro del Monte Irago o rendir homenaje en el Santo das Croques al final del trayecto”.

Pero en la exposición destaca el buen hacer de estos dos formidables retratistas que son capaces de trasladar a través de sus objetivos la realidad física y espiritual del camino más mágico de la península.

Hay una temática repetida en buena parte de las fotografías que demuestra claramente la paciencia y el tesón de los artistas: las nubes. Puri y Miguel han buscado los mejores escenarios y han esperado en cada sitio el momento oportuno para que unos impresionantes y plásticos cúmulos de nubes llenaran el espacio y dieran una enorme fuerza a sus obras.

Por otra parte son obras que en buena parte ya conocemos por haber aparecido en innumerables publicaciones, pero que cambian y mejoran al poder contemplarse en esta sucesión de pasos que completan un iniciático viaje en imágenes por el centenario Camino Francés. “Siempre nos ha interesado –explican- el hecho de que tantas gentes, con motivaciones tan diferentes como ellas mismas, decidan echarse a andar por los caminos del mundo en busca del perdón, de aventuras o de encuentros con otros pueblos y culturas. Tal vez, pensamos, lo que todos busquen no sea en esencia tan distinto y lo que de verdad se persiga sea caminar, más que llegar a un destino concreto”.

domingo, 13 de julio de 2008

(Luz González )Con la emoción por delante


La pintura salmantina Luz González expone en la el Centro Cultural de Caja España

La pintora Luz González nació en Salamanca, pero vive en Madrid desde niña. Sus obras, que estos días pueden verse en el Centro Cultural de Caja España, la muestran como una artista llena de matices que sabe conjugar perfectamente los colores y que ha hecho del gesto su manera plástica de expresarse.

En los cuadros que presenta en León hay dos formatos diferentes, pequeñas obras realizadas sobre papel y grandes lienzos. “Las dos técnicas –dice- tienen sus atractivos. Me gusta trabajar sobre papel porque me siento más libre, me deja plasmar directamente las imágenes que surgen de mi imaginación, incluso me permito la incorporación de objetos, una especie de collages. El lienzo también me apasiona, pero me condiciona más, no me hace tantas concesiones a la hora de plasmar lo que tengo en la cabeza”.

La exposición se titula Suite Oriental, y hay una razón para que Luz González la haya llamado así. “Es consecuencia –comenta- de un viaje que realicé a oriente y que me impresionó mucho. La cultura china me interesó especialmente. Esto es algo que me sucede cada vez que salgo de viaje. Hace años, después de un viaje para conocer el románico gallego, hice una larga serie sobre el románico. Mi pintura está muy ligada a mis emociones”.

Luz González incorpora a sus cuadros pinturas plateadas y doradas que les otorgan unas calidades muy especiales. “Son, precisamente, reminiscencias de la serie sobre el románico. Los metales preciosos me gustan y siempre encuentro un lugar para incluirlos.”

Los grandes lienzos de Luz González tienen siempre impreso el gesto inconfundible de la pintora. “Sí, creo que es la forma de pintar que está más acorde con mi carácter, sobre todo en este momento. Mis series anteriores eran más frías y basadas muchas veces en la geometría, lo que las hacía muy lineales… pero el tiempo todo lo cambia y ahora creo que me he encontrado en mí misma, esta pintura es parte de mí y a través de ella expreso mis emociones, mis sensaciones, mis vivencias”.

Un empleo magistral de los grises y destello puntual de colores intensos, incluso de reflejos metálicos, marcan este acercamiento a oriente de la pintora Luz González.

Pedro Lozano, un zapatero artesano

Su mayor satisfacción ha sido poder fabricar zapatos y botas a la medida para personas inválidas

Tenía 11 años cuando comenzó a trabajar en el taller de zapatería de su padre. Corrían malos tiempos y era solamente un niño, el mayor de seis hermanos, cuando empezó su lucha por mantener en uso aquellos zapatos que sus dueños no podían permitirse en lujo de arrinconar. Con el tiempo Pedro Lozano, palentino y artesano del calzado, hizo de su profesión un arte, y la mejor demostración está ahora en León, en la exposición que presenta en la Casa de las Carnicerías, de Caja España.

Cientos de zapatos, la mayoría realizados de una sola pieza de cuero, lo que aumenta muchísimo la dificultad de su elaboración, muestran como Pedro Lozano es capaz de recrear con sus manos desde las sandalias de los romanos a los zapatos de mayor actualidad, pasando por una época muy interesante para el calzado, como fue la de finales del siglo XIX y principios de XX. Casi 3.000 puntadas son necesarias para unir el corte y la suela de algunos de los zapatos que se exponen… y ya saben que para cumplir en rigor las normas hay que hacer un par de cada modelo.

La afición por la dificultad y la belleza le viene a Lozano de lejos, “Desde muy joven me gustó hacer zapatos diferentes, incluso miniaturas que tienen mucha más dificultad que un par de tamaño normal. Pero eran malos momentos y no se podía gastar en tiempo en algo que no fuese productivo. Por eso exposiciones como esta y la que tengo permanente en el Museo del Calzado de Elda (Alicante), solo las he podido realizar una vez que me he jubilado y he tenido para mí todo el tiempo del mundo, estoy pudiendo hacer realidad todo lo que había conservado en el pensamiento durante toda una vida”.

Aunque suene raro, en toda España se han celebrado innumerables concursos de fabricación artesanal de zapatos, en ellos se premiaba la dificultad del trabajo, la belleza del modelo y el tiempo que el artesano empleaba en terminarlo. “Yo siempre era de los primeros, he llegado a hacer un par de zapatos en menos de siete horas. He ganado muchos concursos, casi todos a los que me presenté, en Elda, que es la capital del zapato en España, en Alicante, en Madrid e, incluso, en Valladolid”. Los zapatos premiados en algunos de esos certámenes pueden verse en la exposición de la Casa de las Carnicerías.

Pero más allá de los premios y la satisfacción que estos aportan, para Pedro Lozano lo más importante de su labor durante tantos y tantos años es la ayuda que desde su profesión puede aportar a personas con problemas físicos en los píes. “La ortopedia artesanal se está perdiendo definitivamente –nos dice- antes había una demanda importante de este tipo de calzado porque eran muchos los niños afectados por la polio que tenían graves problemas con los píes, pero con la erradicación de la enfermedad los profesionales han dejado de fabricar este tipo de calzado. Yo he creado un método con el que he conseguido que muchas personas puedan permitirse salir a la calle. He empleado moldes de los píes en escayola, para a partir de ellos hacer las hormas de madera necesarias para la elaboración de botas especiales adaptadas a las personas que presentan problemas en los píes. Aún hoy son muchos los que llegan a mi casa con toda clase de recomendaciones para que les haga un par de botas, porque hay médicos, incluso catedráticos, que conocen mi forma de trabajar y se las recomiendan. Siento no poder atenderles a todos y siento aún más que dentro de poco tiempo no quede nadie que pueda ofrecer una solución para su problema que, por cierto, se ha agudizado mucho con los accidentes de tráfico. Nadie se ha preocupado de hacer escuelas para que los jóvenes aprendan estos métodos y otros que aún hoy podrían recuperarse, y habrá personas inválidas que tengan que estar siempre en la cama o en una silla, sin poder salir de sus casas. ”

lunes, 16 de junio de 2008

(Christina Oiticica)Pintura mágica en la Casa de las Carnicerías

Christina Oiticica, esposa del mítico escritor brasileño Paulo Coelho, entierra sus obras en las orillas del Camino de Santiago para que reciban su misteriosa fuerza.


El viejo hospital de San Marcos es uno más de los capítulos del mágico Camino de Santiago. Sus piedras esconden los misterios y magias que los peregrinos han invocado en este lugar durante siglos. Quizá por eso es el lugar ideal para hablar con una pintora que desde hace algún tiempo entierra sus obras en las orillas de la senda santiaguista para que se impregnen de las fuerzas telúricas que la adornan.

Se llama Christina Oiticica y concita en su persona las tradiciones místicas de las lejanas selvas brasileñas y los secretos iniciáticos de Compostela. Christina, que actualmente vive en un molino de Saint Martin, en los Altos Pirineos del suroeste francés, explica que fue su esposo, el escritor brasileño Paulo Coelho “el que me puso en el Camino aunque, por otro lado, fue una elección natural que se ha convertido en algo fundamental para mí. Siento que el Camino de Santiago es sagrado, un rito muy importante en mi vida. Hace veinte años que lo recorrí por primera vez y desde entonces me he fundido con su historia, sus tradiciones y su magia”.

Las altas bóvedas del parador santiaguista ponen eco a las palabras de la artista. “Estoy convencida de que el Camino cambia la vida de las personas, ha cambiado totalmente la nuestra, la mía y la de mi marido”. Recordemos que Paulo Coelho ha vendido millones de ejemplares de dos libros fundamentales entre las referencias literarias de Compostela durante el siglo XX, El peregrino de Compostela (1987) y El Alquimista (1988), y que son bagaje imprescindible en las mochilas de miles y miles de peregrinos santiaguistas.

Christina Oiticica es pintora y como tal llega a León, concretamente a la recoleta galería de Caja España en la Casa de las Carnicerías. Su muestra, El Camino Peregrino, está formada por lienzos que, después de pintarlos, ella ha enterrado en las orillas del Camino, dejando que se impregnen de las corrientes mágicas que circulan por la milagrosa senda que marcan las estrellas. “Este proceso comienza cuando pinto mis obras en la misma naturaleza. Hay una primera acción, la impronta que los elementos naturales marcan en el transcurso del tiempo sobre la superficie del cuadro, pero la más importante es otra menos palpable, es la magia de la que se impregnan las telas, algo que no vemos... pero que es espectador siente. La naturaleza juega un papel fundamental en mi trabajo. Su interferencia en los cuadros es siempre sorprendente. Durante el ciclo de un año, en el que ella trabaja a la par que yo, entablo una fuerte relación con la tierra. Comparto con ella la pintura, dejando que la transforme como si fuera una semilla, la cual, al cabo de doce meses, me brindará un fruto”.

Los cuadros de esta serie han podido contemplarse en la muestra permanente que la artista tiene en Puente la Reina, pero el conjunto que presenta en la Casa de las Carnicerías, comienza aquí un periplo peregrino que le llevará a visitar las distintas ciudades que jalonan el Camino hasta llegar a Santiago de Compostela.

La obra de Christina Oiticica, también tiene influencias orientales que la artista expresa a través de quimonos. “Son prendas especiales para el Camino, que están asociadas a otro camino mágico de peregrinación que existe en las lejanas tierras de Japón. Estos quimonos son como un hermanamiento entre dos lugares mágicos situados en los extremos de oriente y occidente”.

domingo, 11 de mayo de 2008

(Marcelino Cuevas y Vicente García)La naturaleza y lo urbano como poéticas de creación


Marcelino Cuevas y Vicente García expones sus fotografías panorámicas en una muestra itinerante que comienza en la sala de Caja España en La Pola de Gordón

Texto de Luis García Martínez

En el panorama actual del arte en la provincia de León se dan situaciones curiosas y quizás una que destaca en los últimos años es la creación de colectivos temporales, que facilitan la relación con instituciones o espacios expositivos, para la realización de muestras colectivas. El grupo en este caso está formado por Vicente García Pérez y Marcelino Cuevas, un dúo de fotógrafos que representan dos de los sectores básicos del mundillo del arte; por un lado el artista independiente y por otro el artista crítico.

En esta ocasión su proyecto tiene sentido itinerante, ya que se exhibirá en las salas de exposiciones que tiene en la provincia Caja España. La itinerancia se iniciará en La Pola de Gordón y después se presentará en otras localidades como La Bañeza, Veguellina de Órbigo, Bembibre o Ponferrada.

El origen de la propuesta surge de una invitación que realiza Vicente García Pérez (hombre con una amplísima experiencia en esto de los grupos y exposiciones colectivas) a Marcelino Cuevas para realizar un proyecto fotográfico conjunto. Como punto de partida que interrelacione a los dos creadores escogen un aspecto puramente técnico: la utilización de la fotografía panorámica. El tema elegido se centrará en la captación de la realidad paisajística intentando presentar dos espacios diferenciados de la realidad de nuestra provincia; por un lado el urbano que se centra en los lugares más emblemáticos de la ciudad de León, y por otro los espacios naturales más representativos de la provincia.

A Marcelino Cuevas y se le debe considerar como un periodista imprescindible en el ámbito de la cultura de las últimas décadas del siglo XX y los inicios del XXI en la provincia de León, tanto en el ámbito de la radio como en el de la prensa escrita. Su actividad como fotógrafo siempre ha estado presente de forma latente en su quehacer cotidiano haciéndose emergente en la muestra presentada en la Galería Ármaga en el año 2004 “Miradas”. Posteriormente vendrán otras como la presentada en colaboración con otro creador que desarrolla su trabajo en León, Salvador Armesto, con la muestra conjunta titulada “Arte urbano & grafitis obscenos”.

Vicente García es miembro fundador de la Asociación de Fotógrafos no Profesionales Focus, presenta en su trayectoria una intensa formación técnica y teórica. Cuenta con currículum expositivo muy amplio, vinculado en muchos casos con el mundo de la enseñanza.

Una ocasión interesante para podernos aproximar a la obra de dos creadores totalmente independientes, cuyo trabajo surge de un interés puramente intelectual y emocional ante el acto de disparar una cámara fotográfica.

miércoles, 23 de abril de 2008

(Papiroflexia)La incontestable belleza del pliegue

La casa de las Carnicerías presenta una sorprendente exposición de papiroflexia.


Son hombres pacientes que viven replegados en los misterios que se encierran una hoja de papel. Para ejercer el origami, en cristiano papiroflexia, hace falta una mente despierta capaz de encontrar en el plano de papel los pliegues mágicos que lo convierten en un pájaro, un insecto, un dragón o una catedral. En León existe una asociación compuesta por tres artistas dedicados a este difícil arte. Ellos son, Manuel Sirgo, Ángel Saponaro y Juan Carlos Borrego.

Cada año la Asociación Española de Papiroflexia, organiza una gran convención a la que asisten los practicantes de la papiroflexia en toda España y varios artistas internaciones especialmente invitados al evento. Este año el extraordinario acontecimiento tendrá lugar en León entre los días uno y cuatro de Mayo, con la intervención de los maestros plegadores, Román Díez, Miyuki Kawamura, Brian Chan, Saadya Sternberg, Felipe Moreno y Pepe Olivella.

Como prólogo a este certamen se presenta estos días en la Casa de las Carnicerías de Caja España, una magna exposición en la que intervienen, entre otros, los tres plegadores leoneses que, cada uno en su estilo, son auténticos maestros.

Existen varias modalidades de origami, aunque la acepción más extendida es el modelo ortodoxo que parte de un cuadrado de color y que se obtiene únicamente plegando, sin cortar, sin pegar y sin decoración alguna.

La papiroflexia ha experimentado en España una espectacular evolución durante los últimos treinta años. Este singular ejercicio comenzó siendo simplemente un pasatiempo que se transmitió de padres a hijos como un juego y que con el paso del tiempo ha llegado a convertirse en un auténtico arte. En la muestra pede verse como ha evolucionado desde la humilde pajarita y los sensibles modelos que el creador japonés Akira Yoshizawa desarrolló hacia la mitad del siglo XX, hasta las genialidades de los actuales creadores, americanos, españoles y especialmente japoneses.

Los artistas plegadores leoneses tienen unos conceptos muy diferentes de la papiroflexia, Manuel Sigo, es maestro internacional en el campo de la representación de artrópodos e insectos; Juan Carlos Borrego, capaz de crear hermosos escenarios poblados de figuras singulares, como los dedicados a las procesiones de la Semana Santa Leonesa; y Ángel Saponaro especialista en creaciones modulares.

miércoles, 9 de abril de 2008

(Manuel Ángel García González)Todo León trazo a trazo

El grabador Manuel Ángel García González expone en la Obra Cultural de Caja España

Leonés de adopción, Manuel Ángel García González (Sotrondio, Asturias, 1964) es quizá el artista que en más ocasiones ha retratado los monumentos leoneses, naturalmente con el permiso del maestro Garcés. Su especialidad es el grabado y con esta laboriosa técnica ha pasado a las dos dimensiones del papel las imágenes más emblemáticas de la ciudad.

Manuel Ángel García hace grabados al mejor estilo romántico, buscando antiguas perspectivas y poblando el escenario de personajes que, en muchas ocasiones, bien pudieran pertenecer a una época pretérita perdida en la memoria. Aunque, por otra parte, intenta innovar en su técnica empleando los colores de una forma muy personal.

Comenta el artista que la técnica del grabado es muy complicada y que él, más que la gloria artística, que también, intenta conseguir que su trabajo le permita vivir. “Los artistas tenemos muy difícil el ganarnos el sustento, por eso yo he intentado llevar mis obras a un camino de distribución muy alejado del de las tradicionales galerías. Mis grabados pueden verse en los escaparates de las tiendas de regalo, en talleres de enmarcación, incluso en superficies dedicadas a la venta de muebles. Hubiera preferido hacer muchas exposiciones como esta de Caja España, que para mí significa una gran satisfacción, pero la manera de ganarse la vida, desgraciadamente, es la otra”.

En la exposición puede verse un resumen de toda su carrera, desde sus primeros balbuceos hasta la actualidad. En sus tiempos noveles practicaba un dibujo más suelto, intentando imprimir su carácter a los motivos que interpretaba. Poco a poco ha ido refinando su manera de grabar y se ha acercado a un concepto más clásico. “Bueno, todo esto es relativo, en los últimos tiempos estoy intentando cambiar, incluso he realizado grabados sobre distintos personajes, uno de ellos, Dulcinea, puede verse en la exposición. Es un intento de iniciar una etapa diferente”.

Las técnicas empleadas son muchas, casi todas las posibles en el mundo del grabado. “Sobre todo en los primeros tiempos hacía mis planchas sobre madera o zinc, que son materiales más baratos, por ello las tiradas no podían pasar de cincuenta ejemplares. Después ya trabajé con cobre, con lo que me he acercado a los cien, aunque no me interesa que las reproducciones pasen de estos números, pues así las obras pueden considerarse casi como únicas. Últimamente estoy intentando trabajar sobre hierro, lo que me permitiría, si lo creyera conveniente, imprimir tiradas muy grandes sin que la plancha sufriera pero, como digo, eso no voy ha hacerlo”.

Es verdaderamente extraordinaria la obra que muestra este estupendo grabador en la sala de la calle de Santa Nonia, casi un centenar de obras nos presentan a la ciudad leonesa desde casi todas los ángulos posibles, y siempre con la clara impronta de un artista lleno de sensibilidad