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lunes, 20 de octubre de 2008

La arquitectura a través de la mirada de los artistas



El COAL presenta la exposición de las obras presentadas en el II Concurso abierto de expresión plástica

El artista salmantino Alejandro Emilio Fernández, ha sido el ganador de la segunda edición del Concurso abierto de expresión plástica del COAL, con su obra Geometría soñada. El premio otorgado asciende a la cantidad de 6.000 euros. Los dos finalistas en el certamen fueron el madrileño Carlos Cid Ruiz y el rumano, afincado en León, László Bartha, a cada uno de ellos les correspondieron 2.000 euros.

La participación en el concurso duplico la de la primera edición, celebrada hace tres años, llegando al medio centenar de participantes. Las obras pueden verse en la exposición que el COAL ha organizado en su sede de la Calle Conde Luna, hasta el próximo día 9 de noviembre.

El ganador, Alejandro Emilio Fernández, explica que Geometría soñada “Es una mirada al planeta Tierra desde el futuro. Tenemos la visión de un planeta enfermo, totalmente destruido por la radioactividad de los conflictos nucleares. Lo que puede verse es una ciudad contemplada desde el espacio exterior que tiene doscientos setenta distritos o unidades habitables, debajo de los cuales sobreviven los pocos seres que han conseguido prevalecer. De ninguna manera pretendo que mi obra sea premonitoria sino todo lo contrario, por eso está pintada con colores hermosos, con los colores de la esperanza. Esperemos que en el 3030 podamos aterrizar en un lugar muy distinto, en un valle verde y lleno de pájaros”.

Alejando es un artista veterano que ha sabido incorporarse a las nuevas tecnologías. Su obra es una impresión sobre lienzo digitalizada.

El otro artista premiado asistente a la inauguración de la muestra fue László Bartha, que ha mezclado en su cuadro la nueva arquitectura con sus reflejos sobre una superficie cubierta de nieve y agua. “Lo he pintado –comenta- a partiendo de una fotografía realizada por mi amigo Vicente García. Es una cita al colorido de las fachadas principales del MUSAC, combinada con una superficie que muestra el mismo tema desfigurado por sus reflejos acuáticos, lo que significa una cita a los elementos naturales. Es un cuadro de grandes dimensiones realizado con acrílicos”.

La obra del otro finalista se titula Ciudad interior, y en ella el jurado ha premiado “la plasticidad y sencillez de su propuesta basada en la certera elección de un juego de luces y sombras que enfatiza una pieza conocida dándole un valor artístico singular e independiente del propio monumento físico”.

Todos los trabajos presentados al certamen se muestran en la exposición, pudiendo comprobarse la gran variedad de técnicas y estilo que se han dado cita en el concurso, desde el cómic hasta las maquetas arquitectónicas, y en todos ellos, naturalmente, una referencia a la arquitectura, tal y como exigen las bases del concurso.


domingo, 21 de septiembre de 2008

(Juan Manuel Villanueva)Negro sobre negro



Juan Manuel Villanueva presenta sus esculturas en el Colegio de Arquitectos. C. SANTOS

Si tuviéramos que resumir en una palabra la obra del joven escultor leonés Juan Manuel Villanueva, diríamos que sus trabajos son especialmente elegantes. La sala de exposiciones del Colegio oficial de Arquitectos, presenta estos días la última muestra del trabajo de este artista que, significativamente, ha titulado, Esculturas.

Las obras de Villanueva están muy emparentadas con el mundo del diseño, con la arquitectura y con los muebles de autor. También lo están los materiales industriales que sirven de soporte a sus creaciones.

La exposición que comentamos está dividida en varias secciones que tienen en común la línea recta y el color negro. “En este caso –explica el autor- se trata de ejercicios materializados de diferentes líneas de trabajo. Si en mis exposiciones anteriores (Cubo Azul o Escuela de Artes y Oficios) plantaba distintas formas, incluso atreviéndome a llevar algunas esculturas a la pared, y mi interés por trabajar con diferentes materiales, en esta he comenzado por crear maquetas en cartulina negra, pequeñas esculturas que luego han ganado en tamaño y que han cambiado de soporte. De cualquier forma siguen siendo como experimentos. Por ejemplo, viéndolas en la sala de exposiciones me he dado cuenta de que en las obras de mayor tamaño, la chapa debiera tener un poco más de grosor”.

Los formatos son de dimensiones muy diferentes, desde pequeñas estructuras de apenas cincuenta centímetros de lado, a otras mucho más espectaculares. “Por ejemplo -comenta Villanueva- la mayor de todas ellas rompe con todo lo que he hecho anteriormente. He tratado de generar en ella un volumen, concretamente tiene la apariencia de una mesa e intento generar volúmenes que pudieran servir como apoyo. Tiene unas dimensiones considerables que tratan de desafiar el equilibrio”.

En otra de las secciones de la exposición Villanueva presenta unos módulos que se complementan por parejas, podríamos establecer una equivalencia con lo masculino y lo femenino.

Finalmente, la tercera parte de la muestra está dedicada a trabajos que “por su tamaño están destinados a poder ser disfrutados dentro del pequeño espacio de un hogar”. La chapa industrial, cubierta de una imprimación negra que le otorga una textura muy sugerente, es la protagonista de esta exposición en la que Juan Manuel Villanueva, muestra la imparable evolución de su obra. Villanueva es un artista lento… pero seguro, que trabaja sobre cien bocetos para la realización de cada una de sus obras y que antes de llevarlas a feliz término las ejecuta como pequeñas maquetas para que nada se le escape. Es la suya una obra tremendamente meditada y muy comprometida con la vanguardia que le muestra como uno de los valores más firmes de la escultura leonesa en la actualidad.

Colegio de Arquitectos de León

Calle del Conde Luna, 6

Horario: de lunes a viernes de 20,00 a 22,00 horas

martes, 29 de julio de 2008

(Virginia Calvo)La espiral en la que viajan los sueños


La artista leonesa Virginia Calvo expone en el Colegio de Arquitectos


De una de las esquinas del patio de la sede del Colegio Oficial de Arquitectos cuelgan los sueños más blancos y transparentes de la artista leonesa Virginia Calvo. Emulando a Alexander Calder ha creado una espléndida instalación basada en una colección de objetos móviles que resumen muy bien las características más notables de su obra. Plásticos blancos y transparentes cobran forma y movimiento sobre la superficie gris de una tela transparente. Y son eso la representación material de las figuras que Virginia Calvo sueña, las formas en las que ella resume su visión de la naturaleza y que en este caso ha bautizado con el nombre de Mirhadas.

Calvo cuenta en una deliciosa historia como le llegaron algunas de estas misteriosas formas: “Recuerdo –dice- una tarde de verano en mi niñez, mientras todos dormían la siesta y la luz se peleaba entre las rendijas de persiana para llegar hasta mi almohada y distraer mi sueño, mostrándome en la lejanía, como alguien hacía girar la rueda de una máquina de la que salía un sinfín de personajes y formas transparentes, como de cristal, que bailaban suspendidos en el espacio de la habitación y desfilaban ante mis ojos incrédulos por aquel espectáculo itinerante y maravilloso… Al volver a mirar, después de haber pestañeado, todo había desaparecido”.

Los poemas visuales que Virginia Calvo presenta en esta exposición han evolucionado, pero son la consecuencia de sus viejas exposiciones en Tráfico de Arte (permítanme aquí un recuerdo para Carlos de la Varga, impulsor incansable de las nuevas tendencias artísticas, y al que pronto esperamos ver de nuevo en plena actividad) decíamos que sus flores, sus árboles, sus extraños seres hechos de telas y collages, sus poemas visuales, vienen ya de muy lejos, aunque siempre sean capaces de sorprendernos.

Explica la artista: Mirhadas, es mi forma de materializar un recuerdo. También es un juego de palabras: miradas y mirar hadas, hay que aprender a verlas. Además, en este trabajo, como en tantos otros anteriores, están muy presentes las formas de la naturaleza, asociadas casi siempre con lo femenino: formas redondeadas, líneas curvas, hojas, flores… flores como hadas, inventadas y genéticas, utilizadas más bien como símbolo de la fugacidad de la vida y, a la vez, como metáfora del ciclo de la naturaleza y los seres vivos”.

El delicado equilibro de las mágicas figuras de Virginia Calvo esta originado en la línea espiral, que es una constante en su trabajo. “La espiral –comenta- es una especie de camino hacia el interior, las vivencias, lo emocional y los sueños. También tiene mucha relación con todo lo femenino, con el vientre materno, el paso entre la consciencia y la inconsciencia, todo lo que tiene que ver con el mundo subjetivo, la memoria, la fantasía… creando formas abiertas y dinámicas que siempre pueden completarse con la mirada”.