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viernes, 17 de octubre de 2008

(Víctor López de la Fuente)Un pintor que provoca la sonrisa

Víctor López de la Fuente muestra sus fantásticos personajes en la galería Arte Lancia

Víctor López de la Fuente es hijo de pintor, de casta le viene al galgo, y la mayor parte de su aún incipiente carrera se ha desarrollado en el mundo del cómic. Llega el joven artista a Arte Lancia con una serie de cuadros llenos de humor, habitados por una afortunada serie de personajes entrañables que arrastran al espectador a un mundo irreal en el que se reflejan, como en un peculiar espejo, los problemas de nuestro tiempo.

Los cuadros de Víctor, así, simplemente con su nombre le gusta firmar sus trabajos, se inscriben en una parcela que por un lado es fronteriza con la ilustración y por el otro con la pintura de verdad. En ellos siempre se cuentan historias, se relatan con gracia las venturas y desventuras de una larga serie de personajillos capturados en la atmósfera irreal de un mundo imaginario y crítico, pero siempre divertido.

La pintura de Víctor es delicada, bien hecha, realizada sin prisa, para que sus mensajes simbólicos lleguen al espectador y descubran tranquilamente sus múltiples significados. Destaca el tratamiento libre y vibrante del color, una luz intensa inmersa en un espacio irreal.

Mª Pilar Vázquez comenta a propósito de sus obras: “El razonamiento del Adulto, cuya expresión es el silogismo, necesita de término medio. La intuición del Niño no lo necesita. Víctor es un pintor intuitivo y Eric Berne parecía pensar en personas como él cuando decía: Hay quienes estudian una carrera y ejercen durante treinta años para terminar sabiendo el veinticinco por ciento de lo que conocían sobre las personas cuando ejercían su intuición a los cinco años”.

Los sueños, las historias imposibles, los escenarios mágicos y los personajes anónimos de este joven artista son capaces de convertir la anécdota en metáfora. Es la suya una figuración rica en conceptos y registros pictóricos que, además es capaz de divertir al espectador.

Víctor López ha conseguido innumerables premios, especialmente en el mundo del cómic, pero él siente especial predilección por la mención del jurado en el Premio de Pintura del Diario de León del pasado año 2007.






lunes, 22 de septiembre de 2008

(Juan Alcalde)Testigo pictórico del siglo XX


El veterano pintor madrileño Juan Alcalde expone en la Galería Arte Lancia

Juan Alcalde (Madrid, febrero de 1918) es un artista que vivió intensamente el siglo XX en todas sus facetas. Como artista se inició en la Escuela de Artes y Oficios, con Agustín L. González, así como en el Museo de Reproducciones Artísticas y en el Círculo de Bellas Artes, ingresando en San Fernando en 1933, e iniciando sus estudios en 1934, teniendo entre otros profesores a Aurelio Arteta, que es su valedor para el Premio “Molina Higueras”, que le concede la Academia de San Fernando.

En plena juventud se enfrenta con la trágica epopeya de la Guerra Civil, en la que combate en las filas del bando republicano, lo que le obliga a exiliarse en Francia, donde vivió las penurias de los campos de concentración. La entrada de los alemanes en el país galo le obliga a viajar a diversos lugares en busca de horizontes más o menos halagüeños. En Montauban, donde morirá Azaña, Juan Alcalde realiza un dibujo del ilustre político en su lecho de muerte.

Después de realizar algunas exposiciones en Francia, en 1942 intentó huir a América desde Marsella, y al no conseguirlo entró clandestinamente en España. Fue detenido y después de pasar tres meses en la Cárcel Modelo, salió de ella para cumplir el servicio militar.

Cuando finalmente se licenció, durante un tiempo pintó los cartelones anunciadores de las películas cinematográficas, única forma que encontró de subsistir. Pero pronto, en los años 1948 y 49, consiguió realizar nuevas exposiciones en Zaragoza y Valencia y también embarcarse para el nuevo mundo, concretamente viajó a Caracas y a la República Dominicana, donde pintó un retrato del presidente Trujillo. Después de un largo periplo de diez años por tierras americanas regresó a Europa. A su llegada a París participó en la exposición titulada Artistas Españoles en París.

El tiempo había ya había hecho olvidar en parte las angustias de posguerra, y las exposiciones de Juan Alcalde se sucedieron ininterrumpidamente en toda España y en diversas capitales europeas. Sobre la obra del artista escribe Remo Ruiz en el catálogo de su exposición de la sala Biosca en 1982: “Despojada de todo artificio innecesario, hermoso en su absoluta desnudez, se nos presenta como una pintura esencial, en la más exacta acepción del término. En sus cuadros hallamos la soledad, mas no la desesperación. La Obra de Juan Alcalde, plena de inteligencia y de sensibilidad, posee una carga poética que trasciende debajo de su aparente frialdad. Pintura de personalísima factura, sin antecedentes en el devenir de nuestra creación artística y sin influencias miméticas de otros grandes maestros contemporáneos”.

En la galería Arte Lancia podemos ver un pequeño compendio de su obra, óleos dibujos y grabados nos muestran a un artista aún en plenitud a pesar de su avanzada edad, un pintor que es capaz de crear poesía a través de cada trazo, y de la cadencia de cada pincelada.



miércoles, 30 de julio de 2008

(Liliana Golubinsky)Dibujos para una historia bonaerense


La pintora argentina Liliana Golubinsky expone en Arte Lancia

Liliana Golubinsky tiene nombre de espía soviética en plena guerra fría. Pero nació en Argentina en un año del que no quiere acordarse. Liliana no trafica con secretos sino que intenta contarnos historias, sus historias, a través de la pintura. “Mi pintura es la vida, la vida diaria, la vida en Buenos Aires, donde uno está inmerso entre los autos, los carros, la gente que se pisa y se empuja, los aviones que vuelan locos porque en los aeropuertos no funcionan los radares… es el torbellino de la existencia diaria”.

La pintora es una mujer rubia de aspecto delicado, su voz tiene la cadencia dulce de los ciudadanos porteños… pero su pintura es enérgica, creada a partir de trazos agresivos, sus historias son ácidas, sus colores potentes… nada tiene que ver su personalidad externa con lo que bulle en su interior y se manifiesta con enorme sinceridad en sus lienzos. Ella ve el mundo que le rodea como un gran circo, con seres extraños, con equilibristas indolentes y crueles domadores que ejercen su magisterio en las calles-jungla de la gran ciudad. “La vida –explica- es un circo terrorífico que intento reflejar en su más cruda realidad. Pero también pinto a muchas personas que se miran a los ojos, estableciendo entre ellos una línea de luz. Porque la gente de hoy se comunica sin mirarse”.

Los cuadros de la última etapa de Liliana, los que ahora podemos ver en la galería Arte Lancia, tienen como protagonista a la línea, el dibujo manda sobre los colores. “Todo es pintura y todo es dibujo –explica- mis cuadros unas veces son puro dibujo y otras puro color, según las ganas que tenga de dibujar o de echar la tela al suelo y derramar colores sobre ella”.

La pintora tiene una existencia migratoria, haces unos meses exponía en Madrid, la pasada semana terminaba una exposición en Buenos Aires, ahora está en León con sus cuadros, aunque cuando trabaja siempre tiene el pensamiento puesto en su ciudad, en la metrópoli bonaerense. “Mi pintura actual es una extrema síntesis, es un fondo de lino natural con unos personajes flotando en el aire”. Pero estos peculiares personajes también habitan sillas y pequeños bancos que la pintora decora con singular originalidad. “Con esto –dice- empecé por diversión, mi casa está llena de banquitos y de sillas pintados. Son dibujos que me salen del alma, están hechos directamente sobre la tela, quizá mis cuadros sean los bocetos para luego ilustrar estos pequeños muebles”.

El expresionismo alemán, el cómic y grandes dosis de imaginación se unen en los cuadros y muebles de esta original artista argentina que aunque tiene nombre de espía soviética es una dulce mujer que pinta y pinta de la mañana a la noche.

jueves, 22 de mayo de 2008

(Gómez de la Torre)Cuando la luz es un juguete

El pintor malagueño Gómez de la Torre expone sus óleos en Arte Lancia



Es malagueño, vive en Sevilla y tiene prisionera en sus cuadros toda la luz de su tierra. Juan José Gómez de la Torre muestra en Arte Lancia una obra poderosa, colorista y muy actual, absolutamente emparentada con los impresionistas y el expresionismo alemán. Sus citas a estos ya clásicos movimientos las hace desde una visión contemporánea de la pintura basada en el dibujo, es catedrático en la Universidad de Sevilla, y en la potencia del color.

Su formación académica le hace tener una sólida base a la hora de ponerse ante el lienzo. Pero eso no significa que esté anclado en el pasado. “Mi carrera ha sido, y sigue siendo, una continua búsqueda. Me gusta experimentar, descubrir nuevas posibilidades para mi pintura, siempre intentando estar motivado aquellas ideas, aquellas motivaciones que te llevan a expresarte a través de la pintura”.

La Escuela Sevillana de pintura fue un movimiento, basado en el realismo mágico, que durante el último tercio del siglo XX estuvo de moda, pero Gómez de la Torre nunca participó de ella. “Yo siempre he estado al margen de las distintas corrientes artísticas andaluzas. El tipo de obra que hago es muy personal y nunca ha encajado dentro de los grupos que se han ido creando a lo largo de los últimos decenios”.

El pintor define su obra: “Yo estoy muy cogido entre el impresionismo y el expresionismo, quizá por ello gusten tanto mis cuadros en Alemania, mis verdaderos referentes son los maestros del impresionismo. Estoy muy comprometido con el estudio de color, de la luz en las distintas estaciones... en definitiva con el juego del color y la luz. Hay dos temas que interesan especialmente, los bodegones y el paisaje. Pero en muchas ocasiones detrás de cualquier bodegón hay algo más. El motivo es lo menos importante, lo realmente sustantivo en el tratamiento pictórico que le doy. Lo que me preocupa es solucionar los problemas de los cánones compositivos, la teoría pura del color... A veces todos estos planteamientos son simplemente excusas para ponerme a pintar, para expresar mis sensaciones”.

Confiesa el pintor que normalmente trabaja con apuntes recogidos del natural, “con acuarelas pintadas rápidamente en cualquier rincón que después, en mi estudio sevillano, se convierten en los óleos que se pueden ver en esta exposición”.

La mejor definición de la pintura de Gómez de la Torre es la de que se trata de una obra experimental, en continua búsqueda de nuevas posibilidades, de caminos diferentes para capturar toda la belleza de la luz meridional de Andalucía.